Reseña de la edición 58 del Festival de Cine Fantástico de Sitges
Por Rafael Plaza Andrade
La Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF), organización internacional con sede en París que está conformada por agrupaciones de alrededor de treinta países, regula entre otras funciones los certámenes fílmicos de todo el planeta, acreditándolos y definiendo secciones de clasificación para los mismos. De las veintitrés citas fílmicas reconocidas que constituyen el conjunto de Festivales de cine especializados competitivos — calificación otorgada por la FIAPF a encuentros cinematográficos que presenten una competencia oficial con una programación específica sobre géneros, regiones, nuevas tecnologías o nuevos talentos — cinco tienen lugar en España, siendo el país que más eventos certificados tiene en esta categoría. De estos, SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, no es solo el más importante de su nación, sino también el más destacado y afamado de toda esa sección intercontinental, que incluye a Turín, Busan o Sydney.
Fundado en 1968 con el nombre de «1ª Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror», el festival de Sitges que se produce anualmente en la comunidad autónoma de Cataluña en España cada octubre, especializa su programación en cine de géneros como terror, fantasía, ciencia ficción, acción y propuestas distintas, imponiéndose en antigüedad y relevancia ante encuentros fílmicos con ofertas similares como el Fantasia International Film Festival de Montreal, o el Fantastic Fest Film Festival desarrollado en Austin, Texas. Ya asentado como evento, desde 1971 la competencia en Sitges reconoce a sus ganadores con premios en varias categorías, y una de las estatuillas entregadas es conocida como «el Gorila», que por supuesto toma su inspiración en la legendaria película dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en 1933.
El haber estado presentes desde ya varias décadas con una oferta de género, ha permitido que por el festival circulen cintas míticas como El incinerador de cadáveres (1969), Profondo rosso (1975), The Company of Wolves (1984), Re-Animator (1985), The Legend of the Suram Fortress (1985), o Blue Velvet (1986), cimentando una historia de prestigio, y al mismo tiempo continuar siendo una ventana de exhibición para nuevos clásicos como Oldboy (2003), Holy Motors (2012), The Babadook (2014), o Climax (2018). Adicionalmente, dada su permanencia y su crecimiento en magnitud internacional, la competencia de cortometrajes de ficción y de animación en Sitges permite a sus ganadores ser preseleccionados de forma automática para los Premios Óscar, ya que el festival es reconocido como un evento calificado por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, lo que ha generado también mucho interés entre los postulantes por obtener la selección en estas categorías.
Esta edición 58 del festival inició con la develación de una escultura de más de dos metros que homenajea al personaje de King Kong y de igual forma a la figura insigne del festival que acompaña todo su material promocional. La obra del artista Antoni Parera se convertirá inmediatamente y sin dudas en un punto referencial y fotográfico para cada uno de los asistentes al certamen en todas las ediciones futuras.
Este acontecimiento dio inicio a una nueva iteración de Sitges que presentó una robusta selección de filmes en su categoría principal con treinta y cuatro cintas muy diversas como era de esperarse, mientras que en la sección Noves visions que pretende exhibir expresiones más radicales —como si todo en Sitges no pudiera ser descrito de alguna manera con esta palabra—, se configuró por veintiséis largometrajes, entre ellos Be a Good Girl (2025), la ópera prima de la realizadora estadounidense Louiza Zouzias, quien además escribe el guion y protagoniza su propia obra. La película presenta una historia de abuso inclemente, en la que el rol de torturador se intercambia a momentos, y se centra principalmente en las interacciones entre tres personajes. Con una fotografía en blanco y negro y una locación remota, este estudio sobre el poder ejercido sobre otros, y las dificultades de escapar de dichas dinámicas de violencia, puede llegar a ser excesivo en sus reiteraciones, y no alcanzar la potencia que al parecer su relato busca. La entrega al rol principal por parte de su directora quien ha desarrollado en el cine una carrera como intérprete, es indudablemente encomiable, aunque esta no sea una de las piezas audiovisuales del certamen que yo recomendaría.
Ya en la competencia principal, arribó la ganadora del prestigioso premio del público del Festival de Toronto de 2024. El más reciente filme del reconocido director estadounidense Mike Flanagan, The Life of Chuck (2024), adapta una historia del afamado Stephen King, y significa para su realizador una especie de cambio de registro que no abandona del todo los elementos del relato fantástico, pero que deja a un lado las claves del cine de terror, en busca de un tono más melancólico, reflexivo y reafirmante de vida. La cinta presenta a un reparto impresionante, con una dirección muy precisa en sus escenas y un impecable trabajo en todos sus apartados técnicos, en un relato que quizá pierda a algunos espectadores mientras desarrolla su misterio, y gane en cambio a miembros de la audiencia que encuentren una conexión especial con los temas y las emociones de su historia.
Una de las películas más singulares en cuanto a su visión de las estrenadas en 2025 y también incluida en la competencia principal, fue la estadounidense The Legend of Ochi, del debutante Isaiah Saxon. El estilo de la cinta homenajea a los filmes de aventura y fantasía de la década de los ochenta, teniendo a una joven como protagonista —la siempre destacada Helena Zengel—, en una geografía con su propia mitología, e inclusive haciendo uso de efectos prácticos para la presencia de criaturas. En ocasiones el tono del relato puede sentirse algo embarullado, pero la guía del director y su autoconfianza se manifiestan y continúa con vigor su recorrido a pesar de los obstáculos. Esta es una cinta que yo creo, definitivamente merece una mirada, y un director al que será muy interesante no perderlo de vista.

Fotograma del film The legend of Ochi
También desde Estados Unidos, solo que con mucha menos publicidad y presupuesto, se proyectó Redux Redux (2025), el tercer largometraje de los hermanos Kevin McManus y Matthew McManus, quienes en esta ocasión colocan en el papel principal a su hermana Michaela McManus, dentro de una historia de ciencia ficción bastante bien dosificada, que logra crear su propia construcción de universo y cuya rigurosa dirección permite ser recibida con verosimilitud. Las limitaciones son ostensibles y sin embargo la estructuración del relato posibilita el asombro en el espectador, puesto que toma direcciones imprevistas y está concebido con ambición. Las imágenes son implacablemente gráficas cuando lo requieren y la narración se desenvuelve siempre intrigante y generando expectativa. Esta fue una de las más gratas sorpresas dentro del programa del festival y solo espero que muchos más fanáticos del cine de ciencia ficción logren experimentarla.

Fotograma del film Redux redux
Otro debut en la competencia principal fue el del estadounidense Charlie Polinger, quien con su obra The Plague (2025)filmada en 35mm, logró que el reconocimiento a la mejor interpretación masculina fuera otorgado a los tres actores centrales de su película —el renombrado Joel Edgerton, y los jóvenes Everett Blunck y Kayo Martin—. La película cuenta con una musicalización hipnótica por parte de Johan Lenox, que se conjuga con brillantez al montaje, creando secuencias bajo el agua y de inmersión psicológica dignas de disección. La dirección de Polinger es determinada e inflexible y genera escenas de auténtica tribulación juvenil compartidas por la audiencia, representando un estudio sobre la crueldad preadolescente en un escenario realista que en ocasiones juega con claves del cine de terror. Todos estos elementos, aunados a la destacadísima participación del también debutante Kayo Martin, hacen que este título se convierta en uno de los más recomendados de esta edición.

Fotograma de la película The plague
Era casi imposible que la nueva obra de Chan-wook Park, No Other Choice (2025), no se convirtiera en acreedora de ningún galardón, y muy merecidamente obtuvo para su realizador el premio a la mejor dirección. La película desenvuelve una historia de crimen con un humor extremadamente oscuro, que ya es una patente de su autor, pero además cuenta con una actuación central de Byung-hun Lee que es imposible de ignorar y solo puede ser merecedora de los más altos elogios. La fusión entre tonos de seriedad y comicidad ácida están magistralmente conducidos como es de esperarse, pero aun así la cinta cuenta en mi opinión con una de las mejores secuencias del cine de 2025, que conjuga un tema musical de fondo mientras tres de los personajes luchan por sobrevivir durante un intento de crimen que deviene en una situación torpemente patética.
Aun con estas muy dignas competidoras, la película que se alzaría con el máximo premio sería The Ugly Stepsister (2025), de la novel directora noruega Emilie Blichfeldt, quien con extrema seguridad y una pétrea perversidad, despliega una narración en clave de cruel cuento de hadas en armonía con las versiones de Jacob y Wilhelm Grimm. La realizadora al parecer, también conoce muy bien sus referencias en cuanto a películas soviéticas y checoslovacas de adaptaciones de relatos populares, y entrega un filme imponente en su dirección de arte y vestuario, y un trabajo de maquillaje que sería reconocido con una nominación al Óscar. La obra demuestra un rigor elogiable y un talento para generar escenas incómodas que han conmocionado a algunos espectadores, y que además cuenta con una formidable interpretación de su protagonista. The Ugly Stepsister es incontestablemente una muy merecedora ganadora de la distinción a la mejor película del encuentro.

Fotograma del film The ugly stepsister
Algunas obras muy dignas de mencionar como If I Had Legs I’d Kick You (2025) —ganadora del premio a la mejor interpretación femenina para Rose Byrne—, Good Boy (2025), Alpha (2025) o The Long Walk (2025), fueron presentadas también en la cita, confirmando la vigorosa oferta esgrimida en esta edición, y permitiendo reafirmar, al igual que su imagen insigne e identificativa de un reconocido personaje del cine fantástico, la poderosa presencia de Sitges frente a sus festivales pares.