{"id":994,"date":"2022-09-14T16:25:20","date_gmt":"2022-09-14T21:25:20","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=994"},"modified":"2023-09-21T22:36:06","modified_gmt":"2023-09-22T03:36:06","slug":"cuentas-pendientes-farmakon-drogas-salsa-y-rock-en-que-viva-la-musica-de-andres-caicedo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/09\/14\/cuentas-pendientes-farmakon-drogas-salsa-y-rock-en-que-viva-la-musica-de-andres-caicedo\/","title":{"rendered":"Cuentas pendientes: f\u00e1rmakon, drogas, salsa y rock en \u00a1Que viva la m\u00fasica!, de Andr\u00e9s Caicedo"},"content":{"rendered":"<p>Por Lenin Luis Ponce<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right\">T\u00fa, no te preocupes.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Mu\u00e9rete antes que tus padres para<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">librarlos de la espantosa visi\u00f3n de tu vejez.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u2014Mar\u00eda del Carmen, la Siempreviva.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>A inicios de agosto, el doctor Julio Ramos dict\u00f3 un taller de drogas, cultura y biopoder titulado \u00abLa farmacia literaria\u00bb. En \u00e9l se desglosaron varios temas concernientes a la alteraci\u00f3n en las formas de vida a causa de la farmakolog\u00eda (en especial los nuevos reg\u00edmenes de subjetivaci\u00f3n que esta proporciona) como concepto plat\u00f3nico. En tanto realizamos un an\u00e1lisis de <em>Ornamento<\/em>, novela de Juan C\u00e1rdenas, con la intenci\u00f3n de reconocer el papel de las drogas sint\u00e9ticas o de dise\u00f1o; luego le\u00edmos a Susan Buck-Morss y sus trabajos sobre W. Benjam\u00edn y la relaci\u00f3n entre anestesia y neurastenia; o\u00edmos en conjunto <em>Efecto<\/em>, una pegadiza canci\u00f3n de Bad Bunny que en sus versos (\u00ab<em>Dime qu\u00e9 me hiciste, qu\u00e9 droga me diste \/ Que desde aquella noche no soy igual \/ T\u00fa me mira&#8217; y empiezo a sudar \/ Siento que puedo volar<\/em>\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>) proporciona un vistazo r\u00e1pido a la narco-est\u00e9tica abundante en la cultura pop o, como en el caso de <em>Valium 10 <\/em>de Rosario Castellanos e Ileana Espinel, con respecto a las obras art\u00edsticas que vinculan las drogas con el rendimiento laboral, dom\u00e9stico y el deslindamiento entre recreaci\u00f3n-evasi\u00f3n.\u00a0 Con estos y otros textos, una vez que aprendimos a reconocer al adicto como figura diacr\u00edtica de un narcoestado, Julio nos incit\u00f3 a reflexionar en torno a las alteraciones de nuestros h\u00e1bitos de sentir y pensar dentro de las narcograf\u00edas vigentes.<\/p>\n<p>En cierto momento, Julio proyecta una fotograf\u00eda tomada por un celular. Es de una p\u00e1gina que, por su color amarillento e impresi\u00f3n casi ilegible, se entrev\u00e9 que es antiqu\u00edsima. Entre tantos p\u00e1rrafos y letras min\u00fasculas contiene cuatro im\u00e1genes, obviamente, a blanco y negro. En una aparece un hombre erguido frente a un edificio, inflado de aires de bohemia de hace dos siglos; en otra aparece frente a un librero, leyendo mientras fuma; en la horizontal se lo puede ver acostado, pareciera que dormido, como un angelito; en la central, que es la m\u00e1s importante, puede apreciarse al mismo hombre inyect\u00e1ndose morfina con un rostro de completo dominio de s\u00ed mismo, con el cinturoncito que aprieta el brazo y dem\u00e1s parafernalia. Como t\u00edtulo, el art\u00edculo lleva en una tipograf\u00eda casi g\u00f3tica la frase \u00abLos martirios de un poeta arist\u00f3crata\u00bb. Qu\u00e9 creen que signifique la aparici\u00f3n de este hombre mostrando medi\u00e1ticamente su afici\u00f3n por la morfina y el opio para el lector del peri\u00f3dico que lo entrevista, fue la pregunta general que tratamos de debatir en ese mismo momento. Cada qui\u00e9n ten\u00eda sus ideas, pero, lo m\u00e1s rescatable de todo, era poner en contexto que ese hombre era el poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, mostr\u00e1ndose\u00a0 en un peri\u00f3dico tan popular para la \u00e9poca como <em>Caras y Caretas<\/em>. Para m\u00e1s revuelo, el periodista suelta en cada l\u00ednea comentarios sard\u00f3nicos que fomentan la curiosidad del lector ante la figura consagrada de un artista en su <em>desconocido m\u00e9todo<\/em> de producci\u00f3n po\u00e9tica. En la fotograf\u00eda de Herrera y Reissig con su jeringa, Juan Jos\u00e9 Soiza Reilly<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, describe \u00abEl artista d\u00e1ndose inyecciones de morfina antes de escribir uno de sus m\u00e1s bellos poemas pastorales\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo anecd\u00f3tico, el taller gir\u00f3 en torno a cuestionarnos la manera en la que el individuo y su cuerpo son atravesados por el uso y consumo de la droga\u2014 u otras sustancias \u00fatiles para un estudio de biopoder como es el caso del az\u00facar\u2014 como f\u00e1rmakon. A prop\u00f3sito de esto, encuentro clave hallar un puente entre este taller y la novela <em>\u00a1Que viva la m\u00fasica!<\/em> del escritor colombiano Andr\u00e9s Caicedo, sin dejar de lado a ese exc\u00e9ntrico y ya mencionado Julio Herrera y Reissig. En la aclamada novela de Caicedo, cuanto menos prol\u00edfico en tanto a escritura y gestor\u00eda cultural, encontramos profundamente arraigados conceptos que Julio Ramos ha desarrollado como investigador y, m\u00e1s recientemente, llevado a cabo en el taller impartido en la Universidad de las Artes.<\/p>\n<p>Mucho se habla de <em>Rayuela<\/em> como base de la novela musical en cuanto a estilo, ritmo y referencias; sin embargo, creo yo que lo que hace Caicedo con <em>\u00a1Qu\u00e9 viva la m\u00fasica!<\/em> es de igual car\u00e1cter, por no atreverme a decir que lo realiza con mayor intensidad. Al leerla, no se necesita la referencialidad constante de la que hace uso Cort\u00e1zar, ni la lista interminable de compositores, int\u00e9rpretes o bandas que menciona a lo largo de varias p\u00e1ginas. Caicedo se bast\u00f3 del son y estilo de una escritura que remite a una fiesta continua, entre la neblina de un amanecer y la m\u00fasica incesante tras una puerta de una discoteca cale\u00f1a, porque es ah\u00ed donde ocurre la novela. <em>\u00a1Que viva la m\u00fasica!<\/em> es un viaje a los adentros de una ciudad envuelta entre el rock y la salsa, grupos de muchachos que recorren el asfalto con la radio al hombro, buscando un lugar para bailar por horas y, ya cuando nada quede, retomar el camino para encontrar otro, y as\u00ed sucesivamente. Por eso me encanta la forma en la que Gaston Alzate define la novela como \u00abuna expresi\u00f3n cultural que muestra una micropol\u00edtica de resistencia (\u2026) que da en el blanco de uno de los problemas centrales de nuestra contemporaneidad, la aparici\u00f3n de una contracultura que paulatinamente ha reemplazado la religi\u00f3n por la m\u00fasica\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Caicedo recrea el ambiente ca\u00f3tico y estridente del Cali de los setentas, a\u00f1adi\u00e9ndole un vaiv\u00e9n de sucesos que rozan lo incongruente, lo violento e inexplicable. Mar\u00eda del Carmen Huerta (o Mona, como el resto la conoce) es la narradora de la novela. Una joven burguesa, <em>rub\u00edsima<\/em> y<em> ni\u00f1a bien<\/em>, como ella misma se describe en un principio, que cuenta desde el presente los sucesos que concibieron la transformaci\u00f3n, no solo f\u00edsica, sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gica, que atraves\u00f3 a causa del horror e infortunio de las malas decisiones o, si se cree, el desvanecimiento entre las fronteras marcadas entre la diversi\u00f3n y el quebrantamiento.<\/p>\n<p>Julio Ramos, en <em>La historia alterada<\/em>, pone en manifiesto la hip\u00f3tesis represiva que sit\u00faa a las sustancias que alteran la sensibilidad del individuo como una respuesta por parte de lo contracultural y su historia; por eso, son tomadas por herramientas de resistencia o subversi\u00f3n frente al cuerpo normativo esperado en un ciudadano<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. En ese contexto, pensamos en la droga \u2014sustancia imperante a lo largo de la novela,\u00a0 motor\u00a0 de varios sucesos relevantes, catastr\u00f3ficos\u2014 como un elemento identitario de una contracultura emergente. Mona, hastiada de las sesiones de estudio con sus amigos marxistas, disfruta m\u00e1s salir con Ricardito, su int\u00e9rprete de canciones en ingl\u00e9s en las fiestas. En ese af\u00e1n por anestesiar su cotidianeidad, la protagonista establece un punto de quiebre con la rutina que\u00a0 se condensa en el siguiente pasaje:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px\">Todos, menos yo, sab\u00edan de m\u00fasica. Porque yo andaba preocupadita en miles de otras cosas. (\u2026) Yo lo que quiero es empezar a contar desde el primer d\u00eda que falt\u00e9 a las reuniones, que haciendo cuentas lo veo tambi\u00e9n como mi entrada al mundo de la m\u00fasica, de los escuchas y del bailoteo.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>El alejamiento, motivado por el rechazo a lo que ellos representaban, supone para Mona un avance hacia el terreno que, hasta ese momento, era desconocido para ella. Aqu\u00ed, contrario a la segunda parte de la novela, no hay un paso hacia un grupo de distinto estatus social o econ\u00f3mico, pero s\u00ed un acercamiento cultural que para ella es rotundo, novedoso y atractivo.<\/p>\n<p>Ricardito es quien le brinda la droga y, como dije, el encargado de traducir para ella las letras de bandas anglosajonas como <em>The Rolling Stones<\/em> <em>. <\/em>No obstante, una vez que no encuentra utilidad en su amigo, ni como traductor ni como\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0proveedor de coca\u00edna, lo deshecha y lo posiciona en un papel de secundario. Es en \u00e9l empieza a ver extra\u00f1eza. Mari\u00e1ngela y Leopoldo Brooks, su nueva amiga y su nuevo amante, la encaminan de nuevo, pero esta vez\u00a0 a las mejores fiestas de la clase alta de Cali. En ellos encuentra pares que, al contrario de los marxistas o Ricardito, representan su\u00a0 idea de rumba y desenfreno. Si bien no me interesa por ahora el papel de Brooks en la novela, es indiscutible que el de Mari\u00e1ngela es una especie de espejo-trance que se presenta ante nuestra protagonista como un alegato o, si se ve con fatalidad, como un edicto inexpugnable. Como la novela est\u00e1 narrada desde el presente, nuestra impresi\u00f3n de Mari\u00e1ngela es peor. Mona la describe as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px\">\u00abSi ya los tengo hundidos (los ojos) es porque en esa \u00e9poca los deseaba: s\u00ed, tenerlos como Mari\u00e1ngela, una pelada que ahora est\u00e1 muerta. Quer\u00eda yo tener ese filo que ten\u00eda ella cuando miraba de medio costado, en las noches que bailaba sola y nadie que se le acercara, qui\u00e9n con esa furia que le iba metiendo hasta que ya no era ella la que segu\u00eda la m\u00fasica\u00bb<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>As\u00ed como ocurre con algunos de los personajes de la novela (eso veremos m\u00e1s adelante), Mari\u00e1ngela forma parte del recuerdo de Mona como otra compa\u00f1era m\u00e1s de la noche, bajo la imposibilidad de volverla a ver. Se entiende \u2014o se sobrentiende, mejor dicho, teniendo en cuenta el rumbo dado a la historia por Caicedo y los detalles siguientes entorno a Mari\u00e1ngela\u2014 que su fallecimiento est\u00e1 relacionado con el sobreconsumo.<\/p>\n<p>As\u00ed, una vez que Mona se asemeja a Mari\u00e1ngela, lo que alguna vez fue admiraci\u00f3n, se torna en una aversi\u00f3n injustificada: \u00abAs\u00ed fui notando el terrible proceso de descenso o de desgaste (\u2026) Mi baile, mi permanente movimiento y mi canto eran siempre un desaf\u00edo y a la larga una ofensa. Empec\u00e9 a tartamudear, como Mari\u00e1ngela en los momentos cr\u00edticos\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. Ese acto, el de copiarse la una a la otra hasta convertirse en una misma, puede pensarse como s\u00edntoma inequ\u00edvoco de la adicci\u00f3n a las drogas, a ese deseo com\u00fan que, seg\u00fan Mona, les resta el valor y popularidad t\u00edpica en el par. Despu\u00e9s de eso, nos damos cuenta que el consumo no solo es recreativo. El inter\u00e9s de Mona corresponde a una reivindicaci\u00f3n por la libertad y el estatus, el goce que la droga proporciona; eso mismo ocurre en su relaci\u00f3n con Mari\u00e1ngela y con Brooks (la frase define todo: \u00abVoy a ser la primera ni\u00f1a bien en Cali que se va de la casa a vivir con el novio. La gente comprender\u00e1 que esto es lo com\u00fan en Estados Unidos\u00bb<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>). Progresivamente, Mona presenta un desencanto ante quienes la rodean. Se cumple de nuevo el patr\u00f3n con el que parte la novela. Ah\u00ed es cuando comienza la segunda parte, no indicada, pero s\u00ed conceptual: el rechazo por el norte rockero, burgu\u00e9s, para adentrarse en el sur salsero, con Bobby Cruz y Richie Ray como signos de autoridad.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1001 alignleft\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b.webp\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b.webp 500w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b-300x300.webp 300w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b-150x150.webp 150w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b-60x60.webp 60w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/6901f131-192a-4021-b9b8-0580d132942b-100x100.webp 100w\" sizes=\"(max-width: 312px) 100vw, 312px\" \/><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-1002 alignright\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f.jpg\" alt=\"\" width=\"314\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f.jpg 640w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-300x300.jpg 300w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-150x150.jpg 150w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-60x60.jpg 60w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-600x600.jpg 600w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-100x100.jpg 100w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/ab67616d0000b273ebf2028acd755c32ce14c73f-560x560.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 314px) 100vw, 314px\" \/><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-1003\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/R-4686070-1521103571-8945.jpeg.jpg\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/R-4686070-1521103571-8945.jpeg.jpg 599w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/R-4686070-1521103571-8945.jpeg-296x300.jpg 296w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/R-4686070-1521103571-8945.jpeg-60x60.jpg 60w\" sizes=\"(max-width: 322px) 100vw, 322px\" \/><\/p>\n<p>Una vez que Mar\u00eda del Carmen desciende, el panorama es distinto. Los problemas relacionados a la coca\u00edna y al consumo de otras sustancias toman una nueva perspectiva que, si bien se entienden por el estilo excesivo y juguet\u00f3n de su voz narrativa, ahora se adapta a Miraflores, la caseta Panamericana, el r\u00edo Pance y sus ritmos tropicales que reemplazan completamente a las canciones inglesas e inentendibles para Mona. Ahora, sin int\u00e9rprete o la necesidad de otro idioma, se relaciona con nuevos personajes del entorno hasta ese momento desconocido para ella. No se trata solo de un descubrimiento sonoro o socio-cultural, es un rumbo nuevo que le brinda otro sentido a su vida. Obviamente, oculto tras la aparente renovaci\u00f3n de sus intereses musicales.<\/p>\n<p>Gracias a varios personajes de la novela, podemos establecer un acercamiento a la estigmatizaci\u00f3n del cuerpo adicto. Un ejemplo de esto es Ricardito, con quien Mona pierde contacto y cree seg\u00fan rumores que ha sido encerrado en rehabilitaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh, Ricardito Miserable, que te perdiste cargando con todos los s\u00edntomas de tu generaci\u00f3n! (\u2026) Humor, del carro\u00f1oso, no le falt\u00f3 en medio de sus cuitas\u00bb<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>, dice Mar\u00eda Del Carmen Huerta, record\u00e1ndonos al periodista que retrata a Julio Herrera y Reissig. Incluso est\u00e1 presente en el pen\u00faltimo amor\u00edo de Mona: el disc\u00f3mano Rub\u00e9n Paces, atormentado por no poder recordar el concierto de Richie Ray a causa del exceso de drogas, somatiza su p\u00e9rdida a trav\u00e9s del v\u00f3mito. O, si es que buscamos una comparaci\u00f3n, tambi\u00e9n la encontramos en la misma protagonista, que a medida que pasa de ser consumidora casual a toxic\u00f3mana, pormenoriza los cambios expuestos mediante su cuerpo, fomentando una cuestionable idea de menor valor<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>. La narraci\u00f3n de asuntos previos desde una mirada actual permite el contraste de la Mona que fue y la que es: comienza hablando de su cabello, que cambia de rubio a cenizo, de sus ojos encendidos que se hacen l\u00fagubres, etc.<\/p>\n<p>Asimismo, Caicedo plantea un l\u00edmite entre toxicoman\u00eda y delito, no solo en la misma Mona o el Envenenador Pedro Miguel Fern\u00e1ndez, pues, por poner otro ejemplo, lo demuestra a la perfecci\u00f3n con el Flaco Flores, organizador y host de la primera fiesta de la novela. \u00c9l, un chico rumbero y del norte de Cali, ha asesinado a sus padres y a su ni\u00f1era; pese a eso, como si no fuera para tanto, ha invitado a amigos\u00a0 para que siga la fiesta. Dos d\u00edas despu\u00e9s del crimen, encuentran los cad\u00e1veres y es derivado a una cl\u00ednica en San Isidro. Luego es recogido por una t\u00eda que lo lleva a Dallas, permiti\u00e9ndonos hacer una comparaci\u00f3n entre \u00e9l, joven acomodado con la posibilidad de una reinserci\u00f3n social, y el abandonado Rub\u00e9n Paces, joven de un barrio marginal del sur de Cali, que no le queda otra que optar por el suicidio.<\/p>\n<p>En el pen\u00faltimo taller, Julio Ramos pregunt\u00f3: \u00bfqu\u00e9 se espera cuando se vuelve del infierno? \u00bfQu\u00e9 hay en esa vuelta a casa? La pregunta, que surg\u00eda ante la pel\u00edcula <em>Una mujer bajo la influencia de <\/em>John Cassavetes, es aplicable al proceso de un sujeto adicto que, tras rehabilitaci\u00f3n u otras v\u00edas de ayuda, regresa de <em>esa<\/em> <em>enfermedad<\/em>, como la llama Burroughs. Al o\u00edr la pregunta, no pod\u00eda dejar de pensar en Caicedo, en su Mar\u00eda del Carmen. Al final del trayecto, en la recta culmen de la novela, resulta evidente que Mona no es ya la <em>rub\u00edsima<\/em> que los muchachos y muchachas cale\u00f1as miraban con admiraci\u00f3n, envidia o deseo, ni siquiera es el espejo de Mari\u00e1ngela, ni su doble impostora tratando de arrebatarle el puesto. Ahora, despu\u00e9s de los suicidios, las sobredosis y asesinatos, es otra mujer: es la Siempreviva, \u00edcono\u00a0 que aspira a la juventud eterna y a la decadencia, al eterno estado de satisfacci\u00f3n y arrebato. Siempreviva, despojada de su disfraz de Mona, se une a Julio Herrera y Reissig para mostrarse tal como es ante el p\u00fablico. Las \u00faltimas p\u00e1ginas de la novela, m\u00e1s que una conclusi\u00f3n perfecta, son un manifiesto del que hay que tener much\u00edsimo cuidado. Lo dem\u00e1s, un adi\u00f3s y cierren todo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Bad Bunny, \u00abEfecto (360\u00b0 visualizer) | Un verano sin ti\u00bb, video en YouTube, acceso el 23 de agosto de 2022, https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=Nk8C9FdCdJQ.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> En realidad, nosotros tenemos un equivalente: Medardo \u00c1ngel Silva, poeta del cual revisamos sus cr\u00f3nicas de la mano de Julio Ramos. Es sorprendente que todav\u00eda se ignore la faceta de Medardo como adicto, pese a que es un detalle demasiado expl\u00edcito en sus textos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> A quien no conoc\u00eda antes, pero que ahora, especialmente para m\u00ed, es indiscutiblemente un genio de la entrevista y de los remates. Recomiendo leer la entrevista entera.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Gaston Alzate, \u00abResistencia y sicotropicos-comentarios a la novela \u00a1Que viva la m\u00fasica! de Andr\u00e9s Caicedo\u00bb, <em>Revista Latin American Literary Review<\/em> (Jul. \u2013 Dic., 1996), https:\/\/www.jstor.org\/stable\/20119729<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Julio Ramos, \u00abLa historia alterada\u00bb, Revista Transas (Oct, 2021).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Andr\u00e9s Caicedo, \u00ab\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u00bb (Colombia: Penguin Random House, 2017), p. 49-50<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Andr\u00e9s Caicedo, \u00ab\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u00bb, p. 55.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Andr\u00e9s Caicedo, \u00ab\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u00bb, p. 126.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Caicedo, \u00ab\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u00bb, p. 105.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Caicedo, \u00ab\u00a1Que viva la m\u00fasica!\u00bb, p. 110.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Asunto al que se puede invitar a un an\u00e1lisis a trav\u00e9s de Mari\u00e1ngela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Por Lenin Luis Ponce T\u00fa, no te preocupes. 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