{"id":928,"date":"2022-09-06T12:38:29","date_gmt":"2022-09-06T17:38:29","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=928"},"modified":"2022-11-30T14:02:58","modified_gmt":"2022-11-30T19:02:58","slug":"escuchar-sobre-el-afecto-en-pichincha-a-proposito-de-la-exposicion-que-el-pichincha-decora","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/09\/06\/escuchar-sobre-el-afecto-en-pichincha-a-proposito-de-la-exposicion-que-el-pichincha-decora\/","title":{"rendered":"Escuchar sobre el afecto en Pichincha (a prop\u00f3sito de la exposici\u00f3n &#8220;Que el Pichincha decora)"},"content":{"rendered":"<p>Por Kevin Cuadrado<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-929 aligncenter\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-300x68.jpeg\" alt=\"\" width=\"547\" height=\"124\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-300x68.jpeg 300w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-768x173.jpeg 768w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-600x135.jpeg 600w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM.jpeg 1024w\" sizes=\"(max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><\/p>\n<p>Es algo de mucha curiosidad en estos agitados tiempos que avanzan escuchar sobre el afecto. Pero a\u00fan es m\u00e1s singular hacerlo en una ciudad como la de Quito, tan convulsa y ruidosa. Cientos de miles de individuos avanzan cada ma\u00f1ana para atender sus necesidades llegados desde los extramuros residenciales y los barrios circundantes, e incluso desde los municipios aleda\u00f1os de Rumi\u00f1ahui y Mej\u00eda. Los atascos vehiculares son eternos. Salen en montones de las estaciones de trole, ecov\u00eda o metro. Se suben a los taxis, a los autobuses, comparten sitio. Otros caminan largas calles a pie. Algunos esperan la voluntad de los oficiales de tr\u00e1nsito que les permita el paso. Otros miran enfadados el cambio de los sem\u00e1foros. Cada uno ha aceptado su propia rutina. La prisa es un signo. Incluso al cruzar la calle van buscando documentos en sus bolsos o maletines y hablan ensimismados por sus tel\u00e9fonos celulares. Nadie regresa la mirada a quien camina a su lado. Su aislamiento y energ\u00eda son impresionantes. Las multitudes resultan agotadoras, sobre todo aqu\u00ed. Lo que Adoum dej\u00f3 escrito en su poema \u201cProhibido fijar carteles\u201d hace cuarenta y nueve a\u00f1os, que el\u00a0 ciudadano carga con la cruz de las obligaciones sociales, a\u00fan hoy es verdad:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>Despiertas casi cad\u00e1ver cuando el reloj lo ordena,<\/em><br \/>\n<em>el d\u00eda no te espera, hay tanto capataz que mide<\/em><br \/>\n<em>el mil\u00edmetro del centavo que se atrasa por ti,<\/em><br \/>\n<em>bebes caf\u00e9 que te qued\u00f3 de ayer y sales<\/em><br \/>\n<em>consuetudinario PROHIBIDO CURVAR A LA IZQUIERDA<\/em><br \/>\n<em>y casi PROHIBIDO PISAR EL C\u00c9SPED pisas el c\u00e9sped<\/em><br \/>\n<em>porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano<\/em><br \/>\n<em>y durable, PROHIBIDO CRUZAR sin saber para qu\u00e9 lado<\/em><br \/>\n<em>ir ni para qu\u00e9 PROHIBIDO ESTACIONARSE porque no puedes<\/em><br \/>\n<em>parar la maquinaria infatigable con tu dedo<\/em><br \/>\n<em>solo porque te entr\u00f3 una astilla en el alma,<\/em><br \/>\n<em>OBEDEZCA AL POLIC\u00cdA as\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil, saluda,<\/em><br \/>\n<em>di que s\u00ed, que bueno, PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR<\/em><br \/>\n<em>y quit\u00e1ndote el sombrero estupefacto<\/em><br \/>\n<em>P\u00d3NGASE A LA COLA anuncia tu hereje necesidad<\/em><br \/>\n<em>de trabajar en lo que fuese (\u2026)<\/em><sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p>All\u00ed estaba yo, en medio de la multitud, ensordecido por el gent\u00edo, siendo un individuo m\u00e1s, mirando una pancarta sostenida de un muro de lo que hab\u00eda sido la Universidad San Gregorio Magno que dec\u00eda <em>Que el Pichincha decora. <\/em>Era una de esas exposiciones que solo por su referencia hist\u00f3rica y su intensi\u00f3n est\u00e9tica le daba a uno la impresi\u00f3n de que, en alguno de sus m\u00faltiples salones, esperaba alg\u00fan tipo de tropo garante de una sacudida a la cotidianidad. Cuando entr\u00e9 a leer el cat\u00e1logo de artistas de la muestra segu\u00eda a\u00fan pensando en la referencia del t\u00edtulo y en Juan Le\u00f3n Mera, luego me sent\u00e9 en un poyo de piedra para ubicar la segunda estrofa del Himno Nacional del Ecuador mientras le\u00eda la letra por completo, o me levantaba tarareando la m\u00fasica de Antonio Neumane, una composici\u00f3n patri\u00f3tica en Si bemol mayor, en uno de los patios del Centro Cultural Metropolitano y rodeado por un gran grupo de visitantes, que hac\u00eda fila sin entender por qu\u00e9 hab\u00edan sido convocados:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px\"><strong>Estrofa II<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px\">Los primeros\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Dios mir\u00f3 y<br \/>\nlos hijos del\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0acept\u00f3 el<br \/>\nsuelo\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0holocausto,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px\"><strong>que<\/strong>, soberbio, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 y esa sangre\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<strong>el Pichincha\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong>fue germen<br \/>\n<strong>decora<\/strong>, \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0fecundo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px\">te aclamaron \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0de otros h\u00e9roes<br \/>\npor siempre \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0que at\u00f3nito el<br \/>\nse\u00f1ora,\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 el mundo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 200px\">y vertieron su \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 vio en tu torno<br \/>\nsangre por ti.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 a millares\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0surgir.<\/p>\n<p>Puede que parezca arbitrario el deseo de Mera de resaltar de una vez por todas a los pr\u00f3ceres del Diez de Agosto que son identificados como hijos del suelo, los primeros. A m\u00ed no. Est\u00e1 claro que no suscribo su noci\u00f3n de que incluso cientos de a\u00f1os despu\u00e9s cualquiera de nosotros se sienta el primero de algo, pero me entusiasma la manera en que dio significado a las vidas de un territorio. Tambi\u00e9n surgieron nuevas curiosidades por conocer de qu\u00e9 otras expresiones art\u00edsticas y culturales y sus influencias se escond\u00edan al entrar en alg\u00fan sal\u00f3n. Por fortuna, pude prestarle atenci\u00f3n a cada muestra. Se podr\u00eda asumir que recorrer sal\u00f3n por sal\u00f3n de un centro cultural extenso, con el bullicio a flor de piel, ser\u00eda una tarea f\u00e1cil. Pues no. El cuchicheo de los visitantes era a\u00fan mayor ah\u00ed dentro. Familias enteras, historiadores aficionados, ancianas, amigos, excachiporreras, polic\u00edas y fot\u00f3grafos pasaban de un lado a otro en segundos, o esa fue mi impresi\u00f3n.\u00a0 El sal\u00f3n Geograf\u00eda y afectos ten\u00eda tal concurrencia que las personas apenas consegu\u00edan observar el conjunto, de tal modo que las pinturas, los grabados o los recortes de peri\u00f3dicos, se diseminaban en una mirada apresurada mientras yo reflexionaba sobre alguna sentencia de Adoum en el informe personal sobre la situaci\u00f3n. \u00bfSer\u00eda acaso un sal\u00f3n de arte de Quito el lugar ideal para escuchar sobre el afecto? Cuanto m\u00e1s inmerso entre la gente, mejor. No hay nada como el exceso de las condiciones para diferenciar el significado y el valor de los afectos. En el sal\u00f3n en el que me encontraba, sin embargo, cualquier clase de definici\u00f3n que diera un diccionario ten\u00eda que competir con la acritud de la multitud. Las personas que me rodeaban parec\u00edan atiborrarse contra las paredes, era como un performance callejero, su emoci\u00f3n rozaba la desproporci\u00f3n, con la particularidad de que no sab\u00eda cu\u00e1l era el detonante de esa expresi\u00f3n. \u00bfEra un s\u00edntoma o un resultado? Pens\u00e1ndolo bien \u2013me dije\u2212, \u00bfno me acaba de decir Adoum que yo era uno m\u00e1s de los ciudadanos que no pueden apagar con un dedo la maquinaria infatigable de la sociedad?<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.21-PM-300x169.jpeg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"203\" \/><\/p>\n<p>Pichincha, desde luego, es una de las m\u00e1s tiernas expresiones de afecto. Los primeros \u201chijos del suelo\u201d del Reino de Quito hab\u00edan luchado en las faldas del volc\u00e1n con la intensi\u00f3n de fundar una rep\u00fablica independiente en una tierra fecunda y so\u00f1aron hacerlo en las regiones ca\u00f1aris ya devastadas por la invasi\u00f3n espa\u00f1ola. Hasta el d\u00eda de hoy el fundamento social ecuatoriano es que crecimos en el pa\u00eds m\u00e1s extra\u00f1o del mundo, all\u00ed donde la personalidad se debe a c\u00f3mo la geograf\u00eda y el clima nos ha moldeado. Unos cuantos turistas citadinos siguen sugiriendo desde sus ciudades planas que dentro de poco terminaremos todos en el fondo de una erupci\u00f3n, pero sus palabras son m\u00e1s admiraci\u00f3n que otra cosa. Salvo por algunos fachos de la pol\u00edtica internacional y sus seguidores en los art\u00edculos de opini\u00f3n de peri\u00f3dicos, rebosantes de intelectualidad privilegiada, la gran multitud de los visitantes siente m\u00e1s asombro que temor cuando piensa en las monta\u00f1as que lindan el paisaje. La idea de que, pese a alguna que otra excepci\u00f3n, nos estamos quedando sin aire, de que con el tiempo estaremos sumergidos en roca fluida y seremos sepultados entre polvo y azufre, es una idea que la mayor\u00eda de la gente ha dejado de darle alguna clase de relevancia. Parec\u00eda que el sue\u00f1o de este pueblo se iba a desvanecer de un momento a otro, pero, de repente, se ciment\u00f3. Tengo la idea de que la herencia de los constructores m\u00e1s comprometidos y perseverantes del afecto se la encuentra hoy d\u00eda entre colinas empinadas, las laderas y los centros poblados m\u00e1s pr\u00f3ximos a un desnivel geogr\u00e1fico. As\u00ed lo podemos constatar en cualquier pintura del siglo XIX, como las de Luis A. Mart\u00ednez o de Joaqu\u00edn Pinto. Inclusive en una imagen a\u00e9rea realizada por la Agencia Espacial Europea, donde un cohete ha medido a trav\u00e9s de la interferencia de ondas el volc\u00e1n Pichincha desde su centro rocoso y nos lo presenta como una pintura ampliada del logo de Joy Division (su m\u00fasica late mientras m\u00e1s se la mira).<\/p>\n<p>\u00bfEran ya nuestros antepasados, reci\u00e9n liberados de la picota y la espada, unos habitantes afectivos? No es de extra\u00f1ar que as\u00ed fuese. Seguro que so\u00f1aban con habitar las monta\u00f1as. Ideas simples aparte, me imagino que en poco tiempo <strong>los hijos del suelo<\/strong> empezaron a so\u00f1ar con un hogar y unas caracter\u00edsticas propias. La hereditaria capacidad de expandirse ha conseguido adornar de casas hasta la \u00faltima brizna de hierba. Los habitantes crecen y el espacio es reducido: en breves rasgos, esa es la historia de los asentamientos. Algo que el paisaje y las calles nos lo gritan a diario. La raz\u00f3n del afecto es sentir armon\u00eda ante un est\u00edmulo externo. Previo a que los habitantes como <strong>los primeros<\/strong> tuvieran un papel en el asunto, debi\u00f3 de haber una larga lista de apreciaciones de c\u00f3mo habitar en un sitio y la b\u00fasqueda de esta armon\u00eda. Si uno adaptaba su casa a la curva de la monta\u00f1a y la perforaba con sumo cuidado utilizando cualquier clase de herramienta, pod\u00eda dar por sentado que era due\u00f1o de esa peque\u00f1a porci\u00f3n de tierra que no ten\u00eda por qu\u00e9 extender tributos a nadie m\u00e1s que a la naturaleza. \u00bfEl error? No tratar con afecto el territorio que lo ha recibido.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-2-295x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"295\" height=\"300\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.22-PM-1-286x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n del afecto, como bien intuimos, se produce tras la estimulaci\u00f3n externa e interna, que bien supieron aplicar Bol\u00edvar y los quite\u00f1os, los pr\u00f3ceres del primer grito de independencia y forjadores de las nuevas normas sociales. Con anterioridad, la relaci\u00f3n afectiva se escond\u00eda tras una m\u00e1scara af\u00edn al poder y la intencionalidad en lugar de ser compartida p\u00fablicamente en relaciones y v\u00ednculos cordiales. Poncheros, sastres, mecenas cargados de intuici\u00f3n y aguateros con sed \u2013o esas eran los rostros del afecto comunitario retratada en la pict\u00f3rica expresi\u00f3n de esta tierra\u2212 viv\u00edan o cre\u00edan haber vivido, en las situaciones cotidianas en las que se desenvolv\u00edan, las se\u00f1as particulares de una sociedad ap\u00e1tica. Las personas de los dos siglos pasados plasmaban el asunto con una visi\u00f3n inocente: soportaban el trato confuso del descuido no en el sentido de que la relaci\u00f3n deb\u00eda traducirse como el estado del alma, sino en el que era necesario que sea traducido de esta manera. \u201cEl volc\u00e1n que habitamos es tambi\u00e9n el teatro de memoria en el que se construyen nuestros conflictivos proyectos de Naci\u00f3n y ciudadan\u00eda\u201d sentenciaba con fuerza Luc\u00eda Dur\u00e1n, curadora de la exposici\u00f3n. Antes, era la complicidad naciente lo que signaba al afecto en los territorios del volc\u00e1n, despu\u00e9s fue la indiferencia con sus formas de resentimiento en plena evoluci\u00f3n. Los primeros gobiernos asumieron que el nuevo ciudadano era d\u00f3cil, negando que cualquier evidencia clara al accionar de que el mestizo tiene tendencia a la sublevaci\u00f3n. Esa caracter\u00edstica rebelde, inconforme y desafiante \u2013si se entend\u00eda a su natural temperamento\u2212 ten\u00eda que ser reconducida en su totalidad. El afecto se distanciaba de las normas concibiendo la caracter\u00edstica latente de que no se puede atar el coraje y fracturar a los sentidos renovados. El proyecto de la sociedad deb\u00eda ser cimentado definitivamente, intuyendo esta inquietud. Se trataba, visto as\u00ed, de una sociedad que no se limitaba a la orden. Planteaba una imagen que, una vez lograra entender al peque\u00f1o pueblo en ciernes que asum\u00eda el trabajo de las tierras o las \u00e9ticas, era posible organizarse y levantar sensibilidades de tal magnitud que, asumiendo cierto caos, su raz\u00f3n fuera el prometedor desarrollo de sus vidas.<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n de la sociedad del Pichincha da sus primeros rasgos con un altivo sentimiento de independencia, a la que le sigue un tiempo de reorganizaci\u00f3n, y avanza con un inestable arrojo de progreso hacia el ma\u00f1ana. Hugo Alem\u00e1n dijo que se entend\u00eda que el \u201chombre primog\u00e9nito\u201d no ten\u00eda una infancia pero s\u00ed el milagro de la Naturaleza, una gran cantidad de antepasados habr\u00e1n crecido sin infancia propia pero s\u00ed presenciaron una infancia como naci\u00f3n, como pueblo y como individuos, as\u00ed su arte y expresi\u00f3n. Ning\u00fan rasgo de la historia de un pueblo, independiente del tama\u00f1o que este tenga, pod\u00eda escaparse de la cronolog\u00eda del progreso. Todo, desde la geograf\u00eda hasta las pr\u00e1cticas culturales, hab\u00eda de ser tomado en cuenta. Luc\u00eda Dur\u00e1n, por ejemplo, concibiendo que el habitante del Pichincha debe ser consiente de qu\u00e9 implicaciones naturales lleva como herencia y adquisici\u00f3n confeccionaba la exposici\u00f3n, velando por que toda pr\u00e1ctica art\u00edstica tuviera no solo un paisaje con el que pudiera trabajar la expresi\u00f3n; luego, se centrar\u00eda en la mirada del artista, con quien podr\u00eda mirar el territorio en conflicto; tambi\u00e9n podr\u00eda no perder de vista el gozo de la biodiversidad y, definitivamente, entender el habitar, esto es, el ser humano inmerso en una transformaci\u00f3n, una fragmentaci\u00f3n y con lo que este podr\u00eda imaginarse. Recuerdo que les refer\u00ed esto a un par de amigas mientras mir\u00e1bamos un cuadro de Joaqu\u00edn Pinto y otro de un pintor an\u00f3nimo en una esquina del sal\u00f3n. Les pareci\u00f3 lo m\u00e1s l\u00f3gico que esa ma\u00f1ana hab\u00edan o\u00eddo. Despu\u00e9s, al cabo de reflexionar sobre nuestros antiguos habitantes, concluyeron que daba la idea de que el habitante anterior descrito por los libros de Historia, m\u00e1s que evolucionar hacia nuestro tiempo, viv\u00edan una sociedad propia que no alcanz\u00f3 a llegar a la nuestra.<\/p>\n<p>Hace doce mil a\u00f1os se empez\u00f3 a habitar el territorio de Quito con una serie de afectos que han ido cambiando y adapt\u00e1ndose a las sociedades del ahora, inclusive a las menos exigentes. \u00bfPrefieres pasar la vida cotidiana mirando a ras de cielo desde un cerro temido y sagrado, o acaso te gustar\u00eda estar en la planicie de una mirada sin obst\u00e1culos y llena de edificios viendo c\u00f3mo se acaban tus d\u00edas en la rutina geogr\u00e1fica? Incluso las hormigas tienen sus propias maneras de escapar de sus hormigueros. Por una parte, estaba la visi\u00f3n de Humboldt, seg\u00fan la cual los ecuatorianos, indistintamente de su g\u00e9nero y postura pol\u00edtica, son \u201cseres raros y \u00fanicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con m\u00fasica triste\u201d, mientras que, por otra, estaban los propios habitantes, los que viv\u00edan el diario d\u00eda por d\u00eda y desafiaban las l\u00f3gicas con pr\u00e1cticas h\u00edbridas encaminados a un proyecto de sociedad, eso cuando no se propon\u00edan a aplicar la mirada sobre las cosas. Lo correspondiente para los primeros era una tierra intervenida en cuya fundaci\u00f3n el precario significado de una promesa de vida pod\u00eda derribar el legado de la esclavitud por completo. Entre los fundadores se encontraba Sim\u00f3n Bol\u00edvar con su pensamiento visionario, que habr\u00eda de sostener nada menos que el afecto del ser humano, as\u00ed como el ensanchamiento de las posibilidades, que se enfocaban, desde una visi\u00f3n bolivariana, en un sistema de gobierno que produzca felicidad, seguridad social y estabilidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-960\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-2-226x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-2-226x300.jpeg 226w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-2-768x1021.jpeg 768w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-2-600x798.jpeg 600w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-2.jpeg 770w\" sizes=\"(max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-961\" src=\"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-1-225x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-1-225x300.jpeg 225w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-1-600x800.jpeg 600w, https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/09\/WhatsApp-Image-2022-09-05-at-1.23.23-PM-1.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<p>Como es natural, al tiempo que los mandatarios de turno se dedicaban a desfigurar un concepto de afecto, los as\u00ed llamados habitantes se diseminaban por los m\u00e1s alejados espacios del Pichincha, es decir, que ya no buscaban una uni\u00f3n geogr\u00e1fica o, dependiendo de c\u00f3mo se interprete estas acciones, hocicaban una expansi\u00f3n de sus condiciones f\u00edsicas. Los que retrataban desde sus subjetividades aquellos entornos en el Pichincha mostraban sus encuentros con las imponentes monta\u00f1as teloneras que defin\u00edan una est\u00e9tica y reduc\u00edan a sus peque\u00f1os habitantes a una nimia porci\u00f3n del paisaje. El acaparamiento visual de un volc\u00e1n y la incipiente maquinaria de los pobladores provocaban un dilema arquitect\u00f3nico: \u00bfel humano es un ser cruel en su comportamiento cotidiano o, por el contrario, la adaptaci\u00f3n de una vida en la rusticidad del Pichincha se molde\u00f3 dentro de s\u00ed durante su proceso de sociedad? Los pintores que perfilaban la sociedad en ciernes nos recuerdan que los habitantes de entonces no utilizaban par\u00e1metros de medici\u00f3n, que colocaban una casa ajustando las necesidades sin temor de las derivaciones que la naturaleza pudiera ofrecer. Tampoco es cierta la imagen de la incultura ecuatoriana, que termin\u00f3 retratada por diversos medios expresivos: la fotograf\u00eda de las pr\u00e1cticas deportivas de entonces se disocian de las pr\u00e1cticas actuales o de los deportistas que pueblan y enorgullecen nuestro presente, cultivando sus destrezas en alguna parte de la naturaleza; el v\u00eddeo de las ceremonias militares, policiales y colegiales rompen el cuadro de violencia en que ahora estamos inmersos y nos hace admirar un tiempo, cauto, sencillo, desde una firmeza y civismo ahora ausente, siempre desde un lugar donde el Pichincha est\u00e1 vigilante; la pintura idealiza una tierra constantemente verde que protagoniza cualquier intensi\u00f3n de retratar una sociedad que convive o se relaciona con las condiciones geogr\u00e1ficas m\u00e1s at\u00edpicas (para el resto del mundo); y los libros reemplazan el rol de los historiadores y etn\u00f3grafos m\u00e1s estrictos porque en sus cubiertas e interiores se puede ver el paso de un tiempo a otro y encontrarse con las personas de una sociedad que ya no es nuestra.<\/p>\n<p>En cualquier caso, quedan a\u00fan expresiones debidas al Pichincha contenidas en el paisaje inamovible que se puede utilizar para volver, al menos moment\u00e1neamente, y rehacer con la sabidur\u00eda contempor\u00e1nea el pasado y habitar el hogar de nuestros antepasados. No tengo nada claro qu\u00e9 les espera a ciudades como Quito, pero se piensa que, de un modo u otro, florecer\u00e1n. Esta es la consecuencia de plantarse en un territorio expuesto al Pichincha. En el sal\u00f3n <strong>Memoria y pol\u00edtica<\/strong>, un importante n\u00famero de fotograf\u00edas y recortes de peri\u00f3dicos, de art\u00edculos y de portadas que reflexionan y critican el accionar humano, all\u00ed es donde los artistas aplicar\u00edan sus visiones fundadas sobre la evoluci\u00f3n cultural y la desintegraci\u00f3n generacional. Tanto los dibujantes, los fot\u00f3grafos como muchos de los pintores ecuatorianos, todos estos y sus voces han fundado la idea de c\u00f3mo se le concibe al Pichincha y a sus pobladores. Tan pronto apareci\u00f3 la primera expresi\u00f3n, desde la Escuela Quite\u00f1a, los talleres y los mecenas, en especial ciertas figuras como Mar\u00eda Augusta Urrutia, se dio un movimiento pol\u00edtico cultural basado en la memoria de un pueblo en constante sufrimiento. Las im\u00e1genes de V\u00edctor Mideros me hacen pensar en ciudadanos carceleros de instituciones mentales que est\u00e1n persuadidos de que el accionar humano, por m\u00e1s inocente que fuera, tiene una consecuencia infernal o social. Por lo que a m\u00ed respecta, que un pintor consiga visualizar su pueblo y sus condiciones me resulta m\u00e1s satisfactorio que el hecho de que un grupo de artistas quisiera mostrar un dogm\u00e1tico car\u00e1cter desde el poder.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e al afecto, la compleja visi\u00f3n de los artistas siempre tendr\u00e1 la \u00faltima palabra. Hace un d\u00eda caluroso y agresivo en Quito. No cabe otro cuerpo en los salones ni en las balaustradas del Centro Cultural Metropolitano. Un grupo de visitantes se arremolina al sal\u00f3n <strong>Arte, memoria y pol\u00edtica<\/strong>. Se llevan las manos a la boca, se ajustan las gafas y van de muestra en muestra. Hay risas, cuchicheos y asombro por los pasillos, mientras las personas de mayor edad se se\u00f1alan entre s\u00ed. Si un fot\u00f3grafo de la memoria fuera testigo de todo lo que all\u00ed sucede se terminar\u00eda la capacidad de almacenamiento de su c\u00e1mara. \u00bfPuede haber memoria sin la experiencia de un tiempo? Parece que s\u00ed. Pienso en el <em>Juramento del libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar<\/em> <em>en el Monte Sacro<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px\">Este pueblo ha dado para todo; severidad para los viejos tiempos; austeridad para la Rep\u00fablica; depravaci\u00f3n para los Emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar el mundo entero; ambici\u00f3n para convertir los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacr\u00edlegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Ciser\u00f3n; poetas para seducir con su canto, como Virgilio; sat\u00edricos, como Juvenal y Lucrecio; fil\u00f3sofos d\u00e9biles, como S\u00e9neca; y ciudadanos enteros, como Cat\u00f3n. [2]<\/p>\n<p>Y si debi\u00e9ramos agregar algo dir\u00edamos, con p\u00fadica prudencia: artistas comprometidos con la historia del tiempo y de la vida, como Balseca, Fern\u00e1ndez, Y\u00e1nez, Castro, Santill\u00e1n, Peynot, Moncayo,\u00a0 Pe\u00f1afiel Loaiza, Rodr\u00edguez, Falcon\u00ed, Vargas M., Muriel, Cifuentes, Castillo, Pinto, Anhalzer, Laso, Macas, Le\u00f3n, de Bustamante, Durini, A. Mart\u00ednez, Kowii, Riofr\u00edo, Argenzio, Garc\u00eda, Silva, Alvear, Guayasam\u00edn, Corral, Salazar, Andrade, Ponce, Barrag\u00e1n, Coello Gilbert, Blomberg, Jij\u00f3n o Mideros. Todos ellos emisarios de la memoria para las posteridades del ahora.<\/p>\n<p>Aquellos artistas hab\u00edan reconocido su tiempo. Parec\u00edan rehacer con la capacidad de su talento hasta la m\u00ednima hebra del ser humano que hab\u00eda habitado en la tarde de las \u00e9pocas con sus anacr\u00f3nicas vestimentas y extra\u00f1as maneras de ser. En una exposici\u00f3n as\u00ed, los valores \u00e9ticos, est\u00e9ticos y pol\u00edticos que una sociedad ha forjado se dilucidan y se celebran: cualquiera que haya pasado por la memoria del Ecuador podr\u00e1 dar fe de ello. No hay una teor\u00eda generalizada sobre el afecto \u2013los nulos estudios lo confirman\u2212 y la hubiera, est\u00e1 aqu\u00ed expresada, en medio de todos los visitantes de <em>Lo que el Pichincha decora<\/em>, donde todas las condiciones y expresiones de los habitantes de un mismo territorio que centran el pa\u00eds se ha dado cita. La expresi\u00f3n es la \u00fanica testigo del afecto que materializa lo que se traduce en memoria. Eso es lo que hace atractiva a la exposici\u00f3n para los visitantes. Quito es una ciudad expresiva en la que uno de sus habitantes m\u00e1s elementales y memorioso no ha pronunciado ninguna palabra: el Pichincha. Sin embargo, aun as\u00ed, con la carencia de la palabra, ha sido el testigo y el testimonio; el historiador y la historia; el miedo y el coraje; ha sido el tiempo desvelado, como un manto ciego, que nos permite volver a un pasado que forjado el <em>ahora<\/em> que nos ha tocado vivir, as\u00ed como sociedad, as\u00ed como individuos<\/p>\n<p>El afecto es la defensa del pueblo contra toda degeneraci\u00f3n que busca aprisionar la memoria para transformarla en automatizaci\u00f3n de una sociedad en constante cambio. En ese sentido, es necesario. Es el n\u00facleo de nuestra expresi\u00f3n y nuestras artes. Es la posibilidad de que existan posibilidades. Vi\u00e9ndolo as\u00ed, en retrospectiva, el arte parece satisfecha consigo mismo, feliz de ser lo que el artista le ha permitido ser y no algo distinto. Si la memoria no est\u00e1 en el afecto y este en Quito, entonces ya me dir\u00e1n d\u00f3nde.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Kevin Cuadrado<\/p>\n<hr \/>\n<p>[1] En Jorgenrique Adoum, <em>Curriculum Mortis, <\/em>Informe personal sobre la situaci\u00f3n, 1973.<\/p>\n<p>[2] Juramento dicho por Sim\u00f3n Bol\u00edvar en Roma el 15 de agosto de 1805.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Por Kevin Cuadrado Es algo de mucha curiosidad en estos agitados tiempos que avanzan escuchar sobre el afecto. 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