{"id":826,"date":"2022-07-27T22:33:31","date_gmt":"2022-07-28T03:33:31","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=826"},"modified":"2022-11-30T14:03:13","modified_gmt":"2022-11-30T19:03:13","slug":"cuentas-pendientes-las-hortensias-de-felisberto-hernandez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/07\/27\/cuentas-pendientes-las-hortensias-de-felisberto-hernandez\/","title":{"rendered":"Cuentas pendientes: Las hortensias de Felisberto Hern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<p>Por L. Ponce<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right\">No piense m\u00e1s se\u00f1or, que no hay nada mejor que una nena de goma.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u2014La m\u00e1quina de hacer p\u00e1jaros.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En la Francia de postguerra, donde predominaba el surrealismo y Jean-Paul Sartre teorizaba sobre los l\u00edmites morales en la imaginaci\u00f3n, Felisberto Hern\u00e1ndez escribe \u00abLas Hortensias\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Para sorpresa de quien lo lee, es una de sus pocas obras narradas en tercera persona, el uruguayo abandona all\u00ed el estilo intimista al que nos hab\u00eda acostumbrado con textos anteriores. Cort\u00e1zar, entre miramientos, hace hincapi\u00e9 en esta novedad, pero no se sorprende, pues considera que de todas formas \u00abparecer\u00eda volcarlo (al narrador) igualmente en el personaje central del cuento en lo que toca a las pulsiones m\u00e1s hondas, acaso las m\u00e1s inconfesables dentro del contexto de su ambiente y de su tiempo\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Se trata de una verdad inexorable, Hern\u00e1ndez pertenece a ese colectivo de autores que \u2014entre fragmentos, personajes, situaciones, objetos y banalidades\u2014 se posicionan dentro del texto como una forma de extender su realidad hacia lo inmensurable de la literatura.<\/p>\n<p>Contrarios a Mario Benedetti, los cr\u00edticos \u00cdtalo Calvino y \u00c1ngel Rama no tildan a este extenso relato, casi novelesco, como un fracaso para el escritor uruguayo. En lo personal, considero que estamos frente a un escrito que demuestra todo lo contrario. Aunque, he de confesar, al principio estim\u00e9 la posibilidad de que \u00abAmor por 17,50 $\u00bb de Bukowski fuese, desde una voz norte americana y mal\u00edsimamente escatol\u00f3gica, una rescritura de la obra cumbre de la narrativa felisbertiana que ha dado mucho de qu\u00e9 hablar por su estilo abierto de cara a la literatura y a la psicolog\u00eda. Estaba un poco equivocado, la referencia no iba as\u00ed. No es por nada que la cr\u00edtica uruguaya Claudia Cerminatti<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, escapando de una lectura mecanicista, considerara plausible la justificaci\u00f3n psicoanal\u00edtica en el relato de Hern\u00e1ndez, entreviendo su esencia en el inter\u00e9s del autor por tal \u00e1rea. Luego estuve al tanto de Ernst T. A. Hoffmann \u2014m\u00fasico y escritor tambi\u00e9n, \u00bfcoincidencia?\u2014 y su cuento \u00abEl arenero\u00bb, que trata tambi\u00e9n de un hombre que se enamora de su mu\u00f1eca, abandona su hogar y comete suicidio.<\/p>\n<p>Pero si Bukowski no se inspir\u00f3 en Felisberto, nadie pod\u00eda asegurarme tampoco que \u00e9l se inspirase en Hoffman; sin embargo, Freud estaba entre ambos polos con intenci\u00f3n de dar nombre a las fijaciones de Horacio, el protagonista de \u00abLas Hortensias\u00bb. El psicoanalista propone una definici\u00f3n de <em>lo siniestro<\/em> como \u00abaquella suerte de espantoso que afecta las cosas conocidas y familiares desde tiempo atr\u00e1s\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Para desarrollar esta idea, hay que entender que Horacio es el punto medio entre dos dimensiones que, en una u otra medida, dependen de \u00e9l. El primero es lo real, que podemos ver representado por su hogar, en el que est\u00e1 su esposa, sus trabajadores y una variedad de elementos aut\u00f3nomos a sus ambiciones; el otro es la ficci\u00f3n: todo aquello que engloba su pasatiempo con las mu\u00f1ecas y el espect\u00e1culo de ir de una vitrina a otra imagin\u00e1ndose cu\u00e1l es la historia detr\u00e1s de cada mu\u00f1eca. En este \u00faltimo, podemos percatarnos de la gravedad del acto entre l\u00edneas, puesto que se trata de un ritual solemne que alberga la fantas\u00eda de un hombre atormentado que rige desde una posici\u00f3n de control. Su poder se ejerce desde fuera y va hasta las vitrinas, donde piensa lo que tendr\u00e1 que ser. Para los dem\u00e1s, desde su quietud, las mu\u00f1ecas representan escenarios aleg\u00f3ricos con situaciones dispares, acompa\u00f1adas arm\u00f3nicamente por el piano itinerante de Walter, unos de los trabajadores de Horacio.<\/p>\n<p>Ahora, tras comprender esto, retomar la idea de <em>lo siniestro<\/em> es plausible a fin de ilustrar desde qu\u00e9 momento el protagonista siente la disrupci\u00f3n entre las dos dimensiones mencionadas. Esto ocurre cuando Mar\u00eda, queriendo hacerle una jugarreta a su esposo, cambia de lugares con Hortensia, la primera mu\u00f1eca. Que la mu\u00f1eca se apropie de su segundo nombre y que la similitud entre ambas sea inquietante no son decisiones fortuitas; Felisberto prepara con determinaci\u00f3n el escenario porque, retomando la idea freudiana, la familiaridad ya recrea un espanto incluso desde antes de que este hecho ocurra. En otras palabras, la broma de Mar\u00eda es el detonante que facilita a Horacio entender que no es de su agrado que la ficci\u00f3n sobrepase su l\u00edmite, por m\u00e1s que le apetezca que esta simule lo real. Ligado a eso, debemos recordar que la existencia de la mu\u00f1eca se debe a su miedo de quedarse sin Mar\u00eda. En secreto, el objeto amoroso es remplazado en caso de un evento tr\u00e1gico e impeditivo, y la muerte es una posibilidad.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez genuinamente posee la capacidad de escribir sobre hombres exc\u00e9ntricos, obsesivos y atormentados que se encaprichan por un objeto de deseo \u2014femenino en la mayor\u00eda de los casos\u2014 y otros a los que les aqueja el despojo de la raz\u00f3n. \u00abLas Hortensias\u00bb no es la excepci\u00f3n. A su protagonista le incomoda que su esposa vea en Hortensia una extensi\u00f3n de s\u00ed misma, pues se prolonga de tal forma que se recrea una din\u00e1mica de madre-hija en la que indirectamente \u00e9l es obligado a realizar el rol de progenitor.\u00a0 Aun as\u00ed, no descarta la probabilidad de que la falsa siamesa remplace a su esposa en un momento determinado \u2014Horacio le pide a Facundo, el fabricante, que busque la forma de que su cuerpo pl\u00e1stico brinde calor, aunque sea por un momento\u2014, y eso es lo que empeora el conflicto porque empieza a sentir afecto que sobrepasa lo filial. Horacio sucumbe, se acerca temeroso a lo inh\u00f3spito de la pasi\u00f3n, porque, como dice Wittgenstein, \u00abde lo que no se puede hablar, es mejor cerrar la boca\u00bb.<\/p>\n<p>El erotismo, seg\u00fan Bataille, \u00abdifiere de la sexualidad de los animales porque la sexualidad humana est\u00e1 limitada por prohibiciones y el terreno del erotismo es el de la trasgresi\u00f3n de esas prohibiciones\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> y, como pudimos percatarnos, Horacio es v\u00edctima del infranqueable umbral del erotismo. Paulatinamente, el lector se encuentra ante una verdad que funge como verdugo: Horario es un hombre obsesivo que lidia con un deseo irremediable; un individuo lleno de man\u00edas que trata de esconder del escrutinio p\u00fablico porque entiende que sus pensamientos son deleznables; un fetichista que teme enfrentarse al mundo \u00edntimo de las mu\u00f1ecas y sus fantas\u00edas. \u00a0Es por esa raz\u00f3n que resulta antag\u00f3nica la breve presencia de<em> El t\u00edmido <\/em>casi en el desenlace de la novela<em>, <\/em>porque \u00e9l es consciente de aquello que lo inquieta e, incitado por el amor<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> a su mu\u00f1eca, arma un horario de escape de la casa en la que vive junto a su madre para ir a su morada de pasi\u00f3n, un sitio alejad\u00edsimo del resto. All\u00ed da rienda suelta al erotismo, la transgresi\u00f3n de lo prohibido y a la relaci\u00f3n unilateral (la cosificaci\u00f3n hecha acto) de la que poco sabemos por descuido del narrador omnisciente que se centra tanto en el quehacer de Horacio que descuida a todos los dem\u00e1s, incluyendo a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>El protagonista, por m\u00e1s que quisiera en el inicio, no podr\u00eda jam\u00e1s huir sin la culpa que le causa la atracci\u00f3n del erotismo y Felisberto lo elabora magistralmente, porque no es solo cuesti\u00f3n de anhelo, sino del constante recuerdo y asociaci\u00f3n de elementos cotidianos con la muerte (la de sus padres, la de la hermana de su esposa, la del comerciante o la supuesta visi\u00f3n de posible deceso de Mar\u00eda que no se da). Asimismo, una peque\u00f1a forma de culpa a es la f\u00e1brica que se ubica a los alrededores de la casa: sus ruidos inquietantes le recuerdan a Horacio que debe poner los pies sobre la tierra, eso explica por qu\u00e9 al final, en un arrebato de locura, \u00e9l se dirige hacia el origen de aquello que de forma intermitente lo ha llamado a lo largo del texto. Con estas consideraciones, Felisberto nos ofrece un relato largo que da cabida a una lectura de cuestionamiento entorno a las relaciones, la automatizaci\u00f3n del sujeto afectivo y, sobre todo, la mirada masculina que opera desde el tab\u00fa, el deseo escondido.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Hern\u00e1ndez, Felisberto. \u00abLa casa inundada y otros cuentos\u00bb. Pr\u00f3logo por Julio Cort\u00e1zar. Buenos Aires: Editorial Lumen, 1975.<\/p>\n<p>\u2014Freud, Sigmund. \u00abObras completas\u00bb. Madrid: Biblioteca Nueva, 1974. Tomo VII.<\/p>\n<p>\u2014Bataille, George. \u00abBreve historia del erotismo\u00bb. Paraguay: Ediciones Calden, 1970.<\/p>\n<p>\u2014Cerminatti, Claudia. \u00abUna lectura de las Hortensias\u00bb. <em>Cuadernos Hispanoamericanos, <\/em>n.\u00b0 625-626 (2002): 103-120.<\/p>\n<p>\u2014 Bilbija, Ksenija. \u00abCuerpos Textuales: Met\u00e1foras de La G\u00e9nesis Narrativa En La Literatura Latinoamericana Del Siglo XX\u00bb. Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar &#8211; CELACP, 2001. <a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/stable\/j.ctt1gr7d0m\">http:\/\/www.jstor.org\/stable\/j.ctt1gr7d0m<\/a>.<\/p>\n<p>\u2014 Barrenechea, Ana Mar\u00eda. \u00abEx-Centricidad, Di-Vergencias y Con-Vergencias En Felisberto Hern\u00e1ndez.\u00bb <em>MLN 91<\/em>, no. 2 (1976): 311\u201336. https:\/\/doi.org\/10.2307\/2906926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Creo que vale la pena mencionar que, casi desde su publicaci\u00f3n, persiste el debate por averiguar cu\u00e1l es la forma correcta de ubicar las may\u00fasculas en el t\u00edtulo. Algunos suplementos, revistas y art\u00edculos se deciden por \u00abLas hortensias\u00bb, otros ponen la H con may\u00fascula y los dem\u00e1s, para evitarse la fatiga, de entrada escriben \u00abLAS HORTENSIAS\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Felisberto Hern\u00e1ndez. \u00abLa casa inundada y otros cuentos\u00bb, pr\u00f3logo por Julio Cort\u00e1zar (Buenos Aires: Editorial Lumen, 1975), p. 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Claudia Cerminatti, \u00abUna lectura de las Hortensias\u00bb, <em>Cuadernos Hispanoamericanos, <\/em>n.\u00b0 625-626 (2002): 103-120.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Sigmund Freud, \u00abObras completas\u00bb, (Madrid: Biblioteca Nueva, 1974), Tomo VII.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> George Bataille, \u00abBreve historia del erotismo\u00bb, (Paraguay, Ediciones Paiden, 1970), p 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Y es que yo, para pasar del asunto como quien brinca para evitar un charco, me refiero a su inter\u00e9s, parafilia o como quiera verse, llam\u00e1ndolo amor. Para Zizek (a quien no dejamos tranquilo \u00faltimamente), el amor es un par\u00e1sito o una desgracia que arruina los placeres peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Primera rese\u00f1a del ciclo<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong><em>\u00a0\u201cEstruendo y detonaci\u00f3n: ciclo de literatura latinoamericana\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Por L. 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