{"id":674,"date":"2022-06-13T12:59:40","date_gmt":"2022-06-13T17:59:40","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=674"},"modified":"2022-11-30T14:03:45","modified_gmt":"2022-11-30T19:03:45","slug":"una-lectura-poco-diafana-de-lo-que-fue-el-futuro-de-daniela-alcivar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/06\/13\/una-lectura-poco-diafana-de-lo-que-fue-el-futuro-de-daniela-alcivar\/","title":{"rendered":"Una lectura poco di\u00e1fana de Lo que fue el futuro, de Daniela Alc\u00edvar"},"content":{"rendered":"\n<p>Dar\u00edo Jim\u00e9nez<\/p>\n\n\n<p><em>&nbsp;<\/em><em>Lo que fue el futuro<\/em> (Severo, 2022) es la segunda novela de la escritora ecuatoriana Daniela Alc\u00edvar Bellolio, quien, al amparo de una riqu\u00edsima sensibilidad, ha escrito un texto profuso, de puntilloso estilo ya manifiesto en sus cuentos <em>Para esta ma\u00f1ana di\u00e1fana<\/em> (2016), o <em>Siberia <\/em>(2018)<em>, <\/em>su primera novela (breve). As\u00ed pues, y tal como hizo en <em>Siberia <\/em>al desentra\u00f1ar el dolor m\u00e1s profundo desde la cr\u00f3nica de la muerte de su hijo reci\u00e9n nacido, en esta obra retoma esa necesidad de narrar (y narrarse) el mundo desde la misma posici\u00f3n contemplativa (de desdoble) del interior y de lo que est\u00e1 afuera (la realidad incognoscible): aquellos territorios siempre parciales, infranqueables, que componen la vida y que recuerdan mucho a esas otras est\u00e9ticas de lo \u00edntimo en Lupe Rumazo, Alicia Y\u00e1nez o Alicia Ortega.<\/p>\n<p>Narrada en primera persona, salvo por algunos pasajes en los que se imbrica la historia del abuelo escritor, se retoma la vida de Daniela, identificada plenamente como la protagonista. Ella es el paisaje narrado: la mujer que ama a los animales tanto como a esos campos amplios de verdor inextinguible de las ciudades andinas; la mujer de la evocaci\u00f3n sugerente, desencadenada por una foto, un objeto, un rostro, un recuerdo; ese ser con un cuerpo adolorido, roto, que se desplaza hacia los abismos del sufrimiento ante la imposibilidad de <em>maternar.<\/em><\/p>\n<p><em>Tal vez lo que debo aprender de todo esto sea que espero demasiado de la vida, y en cambio todo lo que tengo es pura contingencia: la m\u00e1s leve, la m\u00e1s simple, la m\u00e1s plana contingencia. Toda vida es leve y yo soy una llaga abierta, un trozo de carne viva, un conjunto palpitante de nervios expuestos a la dolorosa acci\u00f3n del afuera. (Alc\u00edvar, 2022, p. 99)<\/em><\/p>\n<p>Alc\u00edvar sigue, en parte, el mismo esquema compositivo de su primera novela: el texto fragmentario, desarticulado, desgonzado m\u00e1s bien de los designios de la trama. As\u00ed, podemos viajar al pasado a conocer la vida de la peque\u00f1a Daniela en el mundo perverso del adulto (el acoso\/abuso sexual); la impresi\u00f3n de la menarquia; el dolor ante la falta del latir del hijo en un duelo que parece interminable; la mujer que ama intensamente en el final del amor; la lucha de octubre del 2019; pero tambi\u00e9n vemos a un ser humano que busca explicarse a trav\u00e9s de la genealog\u00eda familiar. Este es, en definitiva, otro nodo dieg\u00e9tico, un subtema que va y viene, centellante, cargado de sentido: entretejido por la sutil interpelaci\u00f3n a un ancestro escritor de carne y hueso (Walter Bellolio), cuyos nexos emocionales est\u00e1n dados por cartas y documentos facsimilares, notas de prensa, etc., como una subtrama del amor imposible o el abandono.<\/p>\n<p><em>Un hombre, un escritor, le escribe a su hija como dedicatoria en la primera p\u00e1gina de su m\u00e1s reciente libro publicado: en la profundidad de tus pensamientos despeinados est\u00e1 la garant\u00eda de que no he de morir, a\u00fan despu\u00e9s de muerto [\u2026]. Su nieta, a qui\u00e9n nunca conoci\u00f3, descubre un d\u00eda sus papeles, y a sus ojos llegan palabras, recuerdos, im\u00e1genes que el hombre guard\u00f3 cuando se cre\u00eda inmortal. (Alc\u00edvar, 2022, p. 15)<\/em><\/p>\n<p>Se trata esta obra, entonces, de un texto h\u00edbrido (un artefacto), de poli\u00e9drica forma tanto en los temas que desarrolla en la di\u00e9gesis (la vida de la escritora que reclama un mundo), como en los paratextos h\u00e1bilmente colocados que ayudan a completar el sentido, o motivo, expresivo de la artista-escritora. Quiz\u00e1s sea por esta conformaci\u00f3n rizom\u00e1tica, desaforada y sensorial, que no podemos evitar meternos de cabeza en un texto que nos ense\u00f1a que la mirada est\u00e1 en los ojos de quien mira y no en el paisaje.<\/p>\n<p><em>Algo que nunca he podido describir en realidad es el agua. El agua en todas sus formas. Sobre todo, claro, el agua del mar, la inmensidad, la monoton\u00eda. No importan, en este caso, las tormentas ni las tempestades, por m\u00e1s bravo que sea un mar, siempre es mon\u00f3tono: no hace m\u00e1s que irse y volver, irse y volver, eternamente, sin intenci\u00f3n, y la falta de intenci\u00f3n de las cosas me conduce a la perplejidad. (Alc\u00edvar, 2022, p. 57)<\/em><\/p>\n<p>Tan decidor gesto hace de esta novela una suerte de mecanismo con el que imantar (palabra muy suya) un contenido ps\u00edquico, moral, excepcionalmente subversivo con la palabra, para recrear los afectos y poner sobre el tapete un tema que es necesario abordar: la maternidad y, desde all\u00ed, la escritura del YO.<\/p>\n<p><em>No niego la realidad: hay actualizaciones s\u00fabitas que me indican la existencia, as\u00ed sea virtual, de otro mundo perfectamente posible en que mi hijo naci\u00f3 vivo y yo no estoy sumida en la perpleja verdad de nunca volverlo a ver. (Alc\u00edvar, 2022, p. 151)<\/em><\/p>\n<p>Ahora, despu\u00e9s del desborde de la fruici\u00f3n, como lector dir\u00e9 que esta novela (escrita en la pandemia, pero que no es sobre la pandemia), mosaico descriptivo del que Gautier estar\u00eda orgulloso, sirve como un ejemplo claro de que es importante, ahora m\u00e1s que nunca, apostar por la palabra empleada con sensibilidad, desde la b\u00fasqueda de una literatura sin concesiones que exprese lo m\u00e1s hondo del alma humana, tal como lo han hecho en otras latitudes Luisa Valenzuela, Pedro Juan Guti\u00e9rrez, Cristina Rivera Garza, Diamela Eltit (Latinoam\u00e9rica); Justo Navarro, Ray Loriga (Espa\u00f1a); Paul Auster (USA), Karl Ove Knausg\u00e5rd (Noruega). Esto quiz\u00e1s demuestre que las \u201cnarrativas del Yo\u201d no son un tema nuevo y que se requiere urgentemente ponerlas sobre la mesa de an\u00e1lisis, pues se trata casi siempre de monumentales motivos literarios decidores del momento hist\u00f3rico en el que se conciben.<\/p>\n<p>Con <em>Lo que fue el futuro<\/em> la literatura del Ecuador gana una escritora madura, potente, que dice a su manera lo que este mundo de lo concreto, de lo pol\u00edticamente correcto, de las redes sociales fren\u00e9ticas, acalla o solo repasa superficialmente. Esta novela, pues, rescata ese adentro bullente, siempre incompleto y palpitante, que nos excede y que casi siempre nos consume. Entonces, la catarsis no es solo del artista que lucha contra sus demonios, sino del lector que tiene, a trav\u00e9s de este juego de espejos entre la realidad y la ficci\u00f3n, la oportunidad para examinarse, estremecerse, reconstruirse. Alc\u00edvar genera un remes\u00f3n emotivo al retomar las identidades y afectos opacados por la modernidad, haciendo v\u00e1lido m\u00e1s que nunca ese desdoble arriesgado al contarse. Posicionamiento est\u00e9tico y vital que recuerda tanto aquella frase de Flaubert: \u201cMadame Bovary soy yo\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Dar\u00edo Jim\u00e9nez &nbsp;Lo que fue el futuro (Severo, 2022) es la segunda novela de la escritora ecuatoriana Daniela Alc\u00edvar Bellolio,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":800,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"yes","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-674","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",1140,1093,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo-300x288.png",300,288,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo-768x736.png",700,671,true],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo-1024x982.png",700,671,true],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",1140,1093,false],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",1140,1093,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",417,400,false],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",600,575,false],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png",1140,1093,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Dar\u00edo Jim\u00e9nez &nbsp;Lo que fue el futuro (Severo, 2022) es la segunda novela de la escritora ecuatoriana Daniela Alc\u00edvar Bellolio,...","featured_image_src":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png","featured_image_src_square":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/06\/Loquefuefuturo.png","author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog F-ILIA","distributor_original_site_url":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=674"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":681,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions\/681"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/800"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}