{"id":548,"date":"2022-04-20T11:59:13","date_gmt":"2022-04-20T16:59:13","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=548"},"modified":"2022-11-30T14:04:16","modified_gmt":"2022-11-30T19:04:16","slug":"cuentas-pendientes-nuestra-piel-muerta-de-natalia-garcia-freire","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/04\/20\/cuentas-pendientes-nuestra-piel-muerta-de-natalia-garcia-freire\/","title":{"rendered":"Cuentas pendientes: Nuestra piel muerta de Natalia Garc\u00eda Freire"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"dario-jimenez\">Dar\u00edo Jim\u00e9nez<\/h4>\n\n\n<p>Con <em>Nuestra piel muerta <\/em>(2019, Navaja Suiza)<em>,<\/em> de la escritora ecuatoriana Natalia Garc\u00eda Freire (1991), estamos ante una obra compleja en su aparente simplicidad. Un texto de una urdimbre cerrada y potente, por donde se lo mire, ya que interpela al lector mientras dibuja un mundo fantasmag\u00f3rico en torno a aquello que se ha ido: el amor, la familia, la paz.<\/p>\n<p>A su regreso a casa, Lucas, el ni\u00f1o protagonista de esta novela corta, desde una sentida ap\u00f3strofe al padre, va desentra\u00f1ando los momentos de su vida que lo han llevado a habitar el mundo desconocido, prohibido y hermoso de todo lo que es desechado y temido, el mundo subterr\u00e1neo de los insectos. \u00ab\u00bfQu\u00e9 vine a buscar, padre? \u00bfEl silencio? \u00bfUn espejismo? \u00bfUna patria? El que regresa no tiene nombre, ni sabe lo que busca, y en su propia casa vive en calidad de hu\u00e9sped\u00bb (Garc\u00eda, p. 23). Ese destino de dolor y p\u00e9rdida es tejido desde su testimonio a trav\u00e9s del cual se despliega todo un universo textual, ret\u00f3rico-expresivo, t\u00e9cnico-estructural y, sobre todo, simb\u00f3lico. La historia, indeterminada en lo temporal y espacial (aunque se supone un lugar de la serran\u00eda de finales del siglo XIX, o inicios del XX), abre las puertas a un relato l\u00fagubre que de a poco se va convirtiendo, por la atm\u00f3sfera y los s\u00edmbolos que lo acompa\u00f1an, en una narraci\u00f3n espeluznante d\u00f3nde los \u00fanicos fantasmas son los seres que habitan este mundo de la constataci\u00f3n, de la raz\u00f3n; este mundo de la verdad et\u00e9rea y eterna que aleja lo m\u00e1s peque\u00f1o y olvidado (la ni\u00f1ez del protagonista y su valor como ser humano).<\/p>\n<p>Dentro de esta historia, tierna y po\u00e9tica, aunque cruel y espectral, se reconstruyen elementos simb\u00f3licos para dotar a las cosas de otros soportes sem\u00e1nticos. La casa, las plantas e insectos que tanto aman Lucas y Josefina (su madre), los oscos personajes oscuros que llegan de la nada a ayudar en casa, y que aparecen y desaparecen en medio de la neblina; las mujeres que cuidan de Lucas (una de ellas con una deformidad en su mano), el maestro Erlano, el doctor Hertz, el cura del pueblo; pero m\u00e1s que nada la figura del padre de Lucas, Miguel, como un ser irreal, demacrado por sus propias y absolutas decisiones, como la de encerrar a su mujer en un sanatorio mental. Motivo por el cual, ante su soledad y miseria pregunta a su hijo: \u00ab\u2014Lucas, \u00bfqu\u00e9 es sagrado para Dios?\u00bb \/ \u00ab\u2014\u00bfSabes lo que es sagrado para Dios? Todo lo que se pudre, Lucas. Las plantas, los animales, el hombre, la mierda.\u00bb (Garc\u00eda, 2019, p. 139). Hay aqu\u00ed un fuerte contraste entre la madre de Lucas, una mujer que le ha ense\u00f1ado todo sobre el mundo misterioso de la naturaleza, y el padre, quien desde su indiferencia y dogmas destruye todo lo que cree haber edificado.<\/p>\n<p>Con esta novela estamos ante la sombr\u00eda b\u00fasqueda de una explicaci\u00f3n para el mundo visible del ser humano. No obstante, ese otro mundo, diminuto, presentido, que habita la tierra h\u00fameda y los lugares oscuros, es el que abre la realidad y dota de vida y de verdad a todo lo que es bello. El recurso t\u00e9cnico se da a trav\u00e9s de precisos <em>leitmotivs<\/em> que se insertan en medio de la di\u00e9gesis: insectos, animales, plantas, cuerpos, etc\u00e9tera. Es, por ello mismo, esta historia la ant\u00edtesis de lo que nos han ense\u00f1ado a temer por desconocido, la fealdad de lo que nos amenaza; pues en esta novela lo Otro, lo que se considera repugnante es lo que otorga valor a la belleza:<\/p>\n<p>Me arrodillo y escarbo con las u\u00f1as, solo siento el deseo de recostarme, de rodearme de tierra. Cavo una fosa que pronto se vuelve un t\u00fanel, mi t\u00fanel oscuro y h\u00famedo donde escucho el sonido de los insectos que me rodean, escucho las cigarras tan cerca. Trompetas y coros. (Garc\u00eda, 2019, p. 109)<\/p>\n<p>Asimismo, en esta novela cobran especial significaci\u00f3n la huida, el encierro en contraposici\u00f3n a lo abierto, el fr\u00edo del amor que se descarta. Este pulcro tratamiento con la palabra dota al texto de elementos indispensables para conformar un todo s\u00f3lido, epis\u00f3dico, que muy al estilo de Jules Renard en <em>Pelo de zanahoria<\/em>, o Pasolini en <em>Teorema, <\/em>intenta un plan est\u00e9tico concebido en la figura del ser humano que regresa a su hogar, como un fantasma de s\u00ed mismo, a terminar una idea de muerte que los obsesiona desde siempre. Por tanto, en esta obra la descomposici\u00f3n del mundo de Lucas est\u00e1 marcada por la piel muerta que se desprende de la pierna del padre (enfermedad que termina con su vida) como el s\u00edmbolo de la total deshumanizaci\u00f3n del ser humano. En tal medida, este libro recuerda algunos cuentos &nbsp;perturbadores de Alejandro Carri\u00f3n en <em>La manzana da\u00f1ada<\/em> o, m\u00e1s actualmente, algunos textos Mar\u00eda Fernanda Ampuero, en <em>Pelea de Gallos<\/em>; o por qu\u00e9 no ese monumento a la muerte que es <em>Pedro P\u00e1ramo.<\/em> Asimismo, podr\u00eda tener un ancestro en otro cuento donde la visi\u00f3n espectral y l\u00fagubre del mundo se confunde en una perfecta salida de la vida, <em>Pepe Golondrina<\/em>, de la escritora cuencana Teresa Crespo de Salvador.<\/p>\n<p>En resumen, en esta \u00f3pera prima de la talentosa escritora Natalia Garc\u00eda Freire, se despliega un conjunto muy bien pensado de elementos narrativos donde el desecho de lo racional-normal apela por una literatura muy personal, \u00edntima, que trabaja con temas complejos y universales asumidos con oficio y tratados desde el arduo trabajo con la palabra: \u00abLas ara\u00f1as nacen adultas y vestidas con elegancia, sus pomposas patas y su cuerpo ovular hacen pensar en un culo hermoso escondido tras una muselina\u00bb (Garc\u00eda, p. 94). Recursos expresados claramente en la visi\u00f3n amarga y tierna del personaje: \u00abLos animales de circo planean grandes cat\u00e1strofes, por eso los separan en celadas. Si se llegasen a juntar los animales de circo del mundo entero nos matar\u00edan a todos, justos por pecadores\u00bb (Garc\u00eda, p. 95). Como vemos, estamos ante una escritora que deslumbra desde la composici\u00f3n po\u00e9tica y polif\u00f3nica de la obra, de enorme fuerza evocadora por las preciosas im\u00e1genes que compone.<\/p>\n<p>Con esta novela, en definitiva, Garc\u00eda Freire se gana un lugar recontra merecido en el podio de las\/los escritoras\/es que con m\u00e1s fuerza y oficio piensan y crean la actual literatura latinoamericana. Bien podr\u00eda ser una de las que, siguiendo la l\u00ednea de M\u00f3nica Ojeda, Gabriela Alem\u00e1n, o Gabriela Ponce, comanden la avanzada de la mejor literatura ecuatoriana que, seg\u00fan pinta, est\u00e1 todav\u00eda por venir.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Dar\u00edo Jim\u00e9nez Con Nuestra piel muerta (2019, Navaja Suiza), de la escritora ecuatoriana Natalia Garc\u00eda Freire (1991), estamos ante una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":814,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"yes","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[58,57,56],"class_list":["post-548","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica","tag-cuentaspendientes","tag-natalia-garcia-freire","tag-nuestra-piel-muerta"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",1140,1093,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee-300x288.png",300,288,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee-768x736.png",700,671,true],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee-1024x982.png",700,671,true],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",1140,1093,false],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",1140,1093,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",417,400,false],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",600,575,false],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png",1140,1093,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Dar\u00edo Jim\u00e9nez Con Nuestra piel muerta (2019, Navaja Suiza), de la escritora ecuatoriana Natalia Garc\u00eda Freire (1991), estamos ante una...","featured_image_src":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png","featured_image_src_square":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/04\/eee.png","author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog F-ILIA","distributor_original_site_url":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=548"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/548\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":816,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/548\/revisions\/816"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/814"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}