{"id":2220,"date":"2026-02-09T21:04:29","date_gmt":"2026-02-10T02:04:29","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=2220"},"modified":"2026-02-09T22:03:12","modified_gmt":"2026-02-10T03:03:12","slug":"cronica-de-una-noticia-fantasma","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2026\/02\/09\/cronica-de-una-noticia-fantasma\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de una noticia fantasma\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Deyanira G\u00f3mez Maldonado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La madrugada del mi\u00e9rcoles 25 de octubre del a\u00f1o 2024 varias familias en el sector de la Floresta 1 despertaron en medio del esc\u00e1ndalo, entre gritos de desesperaci\u00f3n, sin luz por los apagones y sujetos d\u00e1ndose a la fuga en carros para retirarse de la escena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para cuando dieron las cinco de la ma\u00f1ana de aquel mi\u00e9rcoles, apenas hab\u00eda pasado hora y media desde el inicio del corte de luz programado. Cortes que formaban parte de los intentos desesperados por administrar la escasa agua en las presas que brindan luz al territorio ecuatoriano. Primero se escucharon puertas y gritos a la par de ruidos que perfectamente podr\u00edan ser fuegos artificiales o disparos, aunque por la fuerza, muchos de los vecinos escondidos detr\u00e1s de las ventanas de sus casas dedujeron que, en&nbsp;efecto, fueron disparos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curiosos y ansiosos vecinos vieron un cuerpo baleado ah\u00ed, a pocos pasos de la entrada del lote bald\u00edo que sol\u00eda ser un centro de educaci\u00f3n inicial particular, no&nbsp;obstante&nbsp;eso fue hace a\u00f1os atr\u00e1s; la gente del sector se sigue preguntando a d\u00f3nde se fue el centro de educaci\u00f3n si su ubicaci\u00f3n era casi perfecta, frente a un parque y diagonal a la parada de la&nbsp;metrov\u00eda. Aunque, el antiguo centro de ense\u00f1anza est\u00e1 rodeado de otras dos instituciones fiscales, uno de ellos, el fiscal, se separa por una imperceptible malla de alambres. El otro queda en el callej\u00f3n detr\u00e1s de ambos jardines de infantes, es una instituci\u00f3n de educaci\u00f3n especial fiscal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo atr\u00e1s cuando el jard\u00edn de infantes funcionaba como un centro de ense\u00f1anza, se escuchaban las risas de ambas instituciones tan a la par que jam\u00e1s se sab\u00eda de donde iniciaban o de donde proven\u00edan las \u00f3rdenes del cuerpo docente. Nunca se sab\u00eda que juego infantil hab\u00eda hecho llorar a uno de esos ni\u00f1os, \u00bfcu\u00e1l fue? \u00bfel pasamanos, el sube y baja, columpio, resbaladilla? era dif\u00edcil saberlo porque tanto la instituci\u00f3n particular funcionaba a la par como la fiscal. Horarios matutinos y vespertinos, casi coincidiendo todos los d\u00edas con los horarios de recreo de los salones m\u00e1s bulliciosos de inicial uno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un momento de la historia de esta instituci\u00f3n privada en la que simplemente cerr\u00f3 sus puertas y se volvi\u00f3&nbsp;irrastreable&nbsp;para la gente del sector. Meses despu\u00e9s las risas no disminuyeron, en cambio bajaron el volumen, ya nadie usa el pasamanos ni el columpio ni nadie se desliza por la resbaladilla. Al menos nadie humano. Los nuevos habitantes son un par de gatos callejeros, bichos de todo tipo: cucarachas, hormigas, mosquitos, escarabajos, abejas, avispas, pulgas,&nbsp;etc; cada d\u00eda los juegos infantiles se llenan de suciedad por no ser limpiados y el paso de los carros que levantan el polvo, las maestras ya no se pasean ni vigilan a sus alumnos, en lugar de eso se siguen llenando de tierra y hojas secas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hay quien cuide las instalaciones, los del vecindario se pasean a diario en los alrededores para ir a comprar o dejar basura en la esquina \u2015basura que suele ser arrastrada hasta lo que ahora es un lote bald\u00edo por los chamberos al hurgar en ella\u2015, por todos lados hay prendas sucias colgando de las estructuras en la que los ni\u00f1os sol\u00edan jugar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad la mayor\u00eda de las rejas que separan los jardines o los marcos de ventana han desaparecido en su totalidad. La se\u00f1ora Rosa, la due\u00f1a de la casa esquinera junto al parque en donde venden encebollado para los borrachos de fin de semana, dice que es obra de los amigos de lo ajeno&nbsp;llevandose&nbsp;las cosas que no le pertenecen en plena madrugada cuando nadie los ve.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las bandas criminales se han tomado ciertas zonas de Floresta 1, as\u00ed que ahora cada quince d\u00edas o siete d\u00edas se escuchan fuegos artificiales por las madrugadas disfrazando los sonidos de bala de los enfrentamientos entre bandas para tomarse el territorio del otro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algunos vecinos que ya distinguen a varios integrantes de la pandilla, ellos los conocen. Las se\u00f1oras del sector vieron crecer a muchos de ellos, fueron compa\u00f1eros de juegos de sus hijos y compa\u00f1eros de jard\u00edn de infantes en el centro de educaci\u00f3n que ahora no es m\u00e1s que un lote bald\u00edo, algunos de esos ni\u00f1os hasta sol\u00edan hacerles el mandado cuando&nbsp;ninguno de sus propios hijos quer\u00edan&nbsp;hacerles el favor de ir a ciertos lugares lejanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, esos ni\u00f1os d\u00f3ciles ya no lo eran m\u00e1s, muchos de ellos son parte de la fila de estas pandillas que aterrorizan el barrio. Volviendo cada calle una m\u00e1s insegura que la otra. Las disputas por el territorio&nbsp;aumentaron&nbsp; en&nbsp;tal escala los atentados hasta ese punto&nbsp;que&nbsp;en medio de la penumbra madrugada con el cese de los disparos, y solo cuando lo que se escucharon eran las llantas dando todo de s\u00ed. La se\u00f1ora Rosa, la se\u00f1ora Carla, la se\u00f1ora Martha, las se\u00f1oras del vecindario fueron las primeras en acercarse una vez los sospechosos carros desaparecieron de la vista, si bien en lo que iba del a\u00f1o no es la primera vez que ven un cuerpo baleado. Si es la primera vez del mes. Despu\u00e9s de todo, \u00faltimamente los ladrones parecen caer como moscas, es por ello&nbsp;que&nbsp;con el g\u00e9lido aire de las cinco y media de la madrugada la gente curiosa, y llena de laga\u00f1as en los ojos, se acercaron a ver de qui\u00e9n se trat\u00f3 esta vez.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A este punto puede ser cualquiera,&nbsp;<em>El ni\u00f1o, Gato bravo, El chino, El tuerto, El&nbsp;El&nbsp;El&nbsp;El<\/em>&nbsp;y un sinf\u00edn m\u00e1s de nombres raros, de los que una vez fueron \u2015en palabras de estas se\u00f1oras\u2015, esos ni\u00f1os inocentes y ahora se \u201cpudren\u201d con amistades que no les convienen.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como no es la primera vez de estos sucesos, las madres de familia mandaron a los hombres cerca para que les dieran s\u00e1banas o telas que funcionen para cubrir el cuerpo, se ven desesperadas por cubrir el cuerpo con rapidez porque saben que se aproxima la hora de iniciar clases de la instituci\u00f3n p\u00fablica y si se disponen a esperar a la polic\u00eda que llegue con medicina legal, saben que primero empiezan a acumularse la calle de ni\u00f1os y padres curiosos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Rosa comparte una mirada angustiada con su esposo cuando este le tiende una s\u00e1bana y se hace a un lado para que sea \u00e9l quien cubra el cuerpo, ella entiende lo que significa esa mirada que el hombre manda en su direcci\u00f3n. Esa que le dice que es una mujer mayor y no&nbsp;la superh\u00e9roe&nbsp;del barrio, que esos ladrones no son m\u00e1s los ni\u00f1os a quien les sol\u00eda regalar bolos, que debe parar con sus noches de&nbsp;vigilancia&nbsp;aunque \u00e9l no entiende que solo son sus noches de insomnio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rosa vaga por toda la casa a partir de las dos de la ma\u00f1ana cuando la casa est\u00e1 en total silencio, su esposo duerme ajeno a su irritante falta de sue\u00f1o, limpia cualquier plato sucio y despu\u00e9s de dar vueltas se recuesta en la silla cerca del ventanal con la vista al lote bald\u00edo. Rosa ve por su ventanal como el aire \u2015o una parte de ella es eso lo que quiere creer\u2015, mueve los columpios. En ocasiones con fuerza y otras con lentitud, pero cada noche no importa qu\u00e9, esos columpios se mecen sin cesar durante dos horas. Al principio eso le entreten\u00eda pues ella es una mujer de campo, creci\u00f3 escuchando y viendo cosas peores, su primo\/t\u00edo lejano supuestamente hab\u00eda sido pose\u00eddo por alg\u00fan raro demonio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se sienta y piensa en la discusi\u00f3n que tuvo con su vecina, la se\u00f1ora Miranda, hace semanas atr\u00e1s cuando se empez\u00f3 a quejar por los malos olores que se empezaba a desprender del terreno porque por un largo tiempo fue el lugar perfecto para las personas en condici\u00f3n de calle, muchas personas se quejaron de los sucios que eran estas personas y la se\u00f1ora Rosa no puede evitar pensar en aquel incidente con el jard\u00edn de infante de alado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron solo tres meses y los padres de familia se quejaron de que sus hijos vieron a gente sin ropa a trav\u00e9s de las finas rejas, por ello en cuesti\u00f3n de dos semanas del suceso, se reunieron para llegar a un acuerdo en donde todos se dispusieran a dar de su bolsillo para rejas fortalecidas que termine de separar ambos lugares por completo. La vecindad comenz\u00f3 a esparcir el rumor de lo peligroso que es cruzar por el callej\u00f3n oscuro de los tres centros educativos, entre las siete de la ma\u00f1ana o en plena madrugada, pero el rumor surgi\u00f3 a ra\u00edz de una noche en la que la hija de la se\u00f1ora Miranda regresaba de un turno pesado del trabajo con horas extras. La joven sufri\u00f3 un atentado en ese callej\u00f3n, al ser casi las once y media de la noche no hab\u00eda vecinos cerca, los malhechores se aprovecharon de los grandes \u00e1rboles que cubr\u00edan el punto ciego del callej\u00f3n del cual ninguna c\u00e1mara enfoca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La hija de la se\u00f1ora Miranda hab\u00eda sido arrastrada hasta la abertura de una de esas rejas que permit\u00eda entrar al lote bald\u00edo y fue despojada de todas sus prendas. La muchacha hoy afirma de no saber si fue suerte o Dios, pero una vez se le llevaron todas sus pertenencias, la dejaron ah\u00ed tirada con un golpe en la cabeza y no pas\u00f3 a mayores porque en sus palabras afirma que las cosas materiales se pueden&nbsp;recuperar&nbsp;aunque nada le hubiese permitido seguir adelante si algo m\u00e1s le hubiese sucedido esa noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy la se\u00f1ora Miranda culpa con rabia y rencor de lo sucedido a su hija a nadie m\u00e1s que a&nbsp;<em>El Chino<\/em>, a quien ella identifica como el causante de todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>El chino<\/em>, uno de esos ni\u00f1os a los que la se\u00f1ora Rosa les regal\u00f3 bolo en el pasado.&nbsp;A\u00f1o y medio despu\u00e9s de que las instalaciones fueran abandonadas incluso por los indigentes, el tipo fue identificado por los vecinos, como el que inici\u00f3 con los asaltos al centro educativo.&nbsp;Por las noches entraba con herramientas para llevarse parte de las infraestructuras como los cables o los fierros de las ventanas. Parte de los vecinos se dieron cuenta de los lugares en los que&nbsp;<em>El chino<\/em>&nbsp;oculto sus herramientas y c\u00f3mo otros tambi\u00e9n avistaron de ellas, y como solo bast\u00f3 cuatro meses para que empezar\u00e1n a hacer lo mismo, se robaron todo aquello que pod\u00edan cargar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s,&nbsp;<em>El Chino<\/em>&nbsp;sigui\u00f3 haciendo de las suyas quiz\u00e1 por su presunta buena relaci\u00f3n con la polic\u00eda seg\u00fan indica la gente del barrio, quienes recuerdan una tarde al inicio de&nbsp;Octubre, un 3 o 4 de&nbsp;Octubre, los polic\u00edas atraparon a alguien robando el mismo callej\u00f3n donde&nbsp;<em>El chino<\/em>&nbsp;robaba con frecuencia y en lugar de llev\u00e1rselo, mandaron a llamar a&nbsp;<em>El chino<\/em>&nbsp;para decidir si lo dejaban ir o no.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para toda la comunidad de la Floresta 1 la polic\u00eda ya ahora es un chiste. No aparecen antes que los de las pandillas ni dan soluciones para los problemas de la comunidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Martin, el esposo de la se\u00f1ora Rosa, coloca una manta sobre los hombros de su esposa. La idea de mudarse ahora no le parece tan descabellada, con este atentado es el octavo que va en el a\u00f1o y le preocupa que su mujer siga espiando por el ventanal de su casa. \u00c9l comienza a preocuparse de que los identifiquen como los que llaman a la polic\u00eda cuando hay medio ruido en el lote bald\u00edo, sin embargo, no siempre es Rosa quien llama. A veces, es la se\u00f1ora Miranda, porque es la m\u00e1s preocupada del vecindario y le preocupa que sean tan atrevidos que se lleguen a meter en su casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Miranda, cubierta de una colcha, se acerca al grupo de se\u00f1oras apartadas del tumulto de gente y los carros que comienzan a pasar. El aire se ha vuelto m\u00e1s helado y el cielo comienza a aclararse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2015Yo sab\u00eda que esto iba a pasar \u2015dice apenas se acerca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2015\u00bfQu\u00e9 crees que consigues cuando vas por ah\u00ed amedrentando a las personas, dulces? \u2015le responde la se\u00f1ora Martha, su ce\u00f1o fruncido y sus dedos apretando sus hombros. Es la que m\u00e1s asustada se encuentra de ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2015No demora que comienzan de nuevo los enfrentamientos por el territorio \u2015vuelve a quejarse la se\u00f1ora Miranda. \u2015Esta muerte nos acaba de condenar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2015No seas tan dr\u00e1stica,&nbsp;Mirandita&nbsp;\u2015la se\u00f1ora Rosa coloc\u00f3 una mano sobre el hombro de la mujer asustada, aunque sus ojos propios estaban perdidos en la mancha que se comenzaba a hacer en la sabana. \u2015No debes ser tan dr\u00e1stica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2015No puedo, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda? si la delincuencia por aqu\u00ed es peor cada d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los nervios entre los vecinos que trataban de hacer un cerco para que los ni\u00f1os, que comienzan a ir hacia la entrada del jard\u00edn de infantes en funcionamiento, no logren ver el cuerpo desparramado a tan solo unos cuantos pasos de la entrada cerrada del centro educativo en desuso. La se\u00f1ora Rosa se sinti\u00f3 muy desorientada entre m\u00e1s manchas de sangre se marcaban en aquella tela porque esa madrugada del mi\u00e9rcoles 25 de octubre, mientras todos en el vecindario dorm\u00edan ajenos a sus caminatas nocturnas por toda su&nbsp;casa. El reloj de pila sobre la pared del comedor marc\u00f3 las cuatro cuarenta de la madrugada, abri\u00f3 un poco el ventanal recibiendo en toda la cara el fr\u00edo viento, su cuerpo no lo soporto por lo que se apresur\u00f3 a cerrar el cristal, al terminar de cerrar lo primero que vio fue un carro color vino sin placa, minutos despu\u00e9s uno gris.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de media hora pas\u00f3 cuando lo vio pasar, como si no hiciese nada y va por la vida con paso ligero,&nbsp;<em>El chino<\/em>, sac\u00f3 del bolsillo trasero de su pantal\u00f3n un celular y antes de que lograra llevar a cabo su llamada los mismos carros de antes. Los mismos que la se\u00f1ora Rosa vio, dieron con una velocidad tortuosa vuelta en la esquina, bajaron el ritmo de la m\u00fasica y antes de que \u00e9l reaccionar\u00e1 o pudiese llamar a alguien por ayuda, unos hombres salieron por las ventanas armados y dispararon a quema ropa sobre el hombre a tan solo a diez pasos de lo que \u00e9l consideraba su refugio, aquel lote bald\u00edo, que una vez fue&nbsp;un centro de ense\u00f1anza infantil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentes trabajo de investigaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El presente documento recolect\u00f3 el testimonio de cinco personas, quienes decidieron no dar sus nombres por miedo a cualquier consecuencia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dieron informaci\u00f3n sobre las operaciones de los centros educativos y cosas que pasaron durante los apagones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOBRE LA AUTORA: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Deyanira Gomez Maldonado. Fan de la lectura y la escritura, Marvel, el chocolate blanco, la lluvia y la puesta del sol. Alg\u00fan d\u00eda me retirar\u00e9 a mi pueblo de nacimiento en la Provincia de Los R\u00edos, Mocache.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">En la cr\u00f3nica de G\u00f3mez, los apagones dejan al descubierto c\u00f3mo la violencia se incrusta en los espacios cotidianos de Floresta 1. 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