{"id":2217,"date":"2026-02-09T20:40:58","date_gmt":"2026-02-10T01:40:58","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=2217"},"modified":"2026-02-09T20:41:01","modified_gmt":"2026-02-10T01:41:01","slug":"ha-llegado-un-mensaje","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2026\/02\/09\/ha-llegado-un-mensaje\/","title":{"rendered":"Ha llegado un mensaje"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Briggitte Ponce <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pareciese que el comienzo de cada nuevo a\u00f1o trae consigo un evento de gran importancia, para bien o para mal. As\u00ed mismo, los primeros d\u00edas del a\u00f1o 2024, una serie de hechos termin\u00f3 de tensar la ya de por s\u00ed turbulenta situaci\u00f3n del pa\u00eds. En retrospectiva, podr\u00eda decir que aquello que experimentamos en los d\u00edas previos a aquel hecho fueron, de cierta forma, una acumulaci\u00f3n progresiva de se\u00f1ales inquietantes, de presagios. Todo comenz\u00f3 el 7 de enero, con la fuga de Jos\u00e9 Adolfo Mac\u00edas Villamar, alias Fito, un hecho que desat\u00f3 m\u00faltiples actos criminales en distintas provincias y que llev\u00f3 al presidente de la rep\u00fablica, Daniel Noboa, a declarar el estado de excepci\u00f3n al d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 9:23 de la ma\u00f1ana del martes 9 de enero, mi celular vibr\u00f3 con una notificaci\u00f3n. Como el de tantas otras personas, imagino. Por un momento pens\u00e9 que se trataba de un mensaje rutinario, un familiar, una amiga, alg\u00fan grupo de WhatsApp de la universidad. Pero al abrirlo me encontr\u00e9 con un texto largu\u00edsimo, reenviado como cadena. El mensaje empezaba as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00abMINISTERIO DE DEFENSA Y LA POLIC\u00cdA NACIONAL<\/em><br><em>&nbsp;Recomiendan, debido a la inseguridad muy alta,<\/em><br><em>&nbsp;los robos, secuestros, en todas las regiones del pa\u00eds.<\/em><br><em>&nbsp;Tomen nota y por favor lean y pongan en pr\u00e1ctica\u2026\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de trescientas ochenta y ocho palabras exactas, el texto enumeraba catorce recomendaciones de autoprotecci\u00f3n para evitar ser v\u00edctima de la delincuencia. El cierre ten\u00eda un tono admonitorio, casi urgente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00abTodo el mundo deber\u00eda tomarse 5 minutos para leer esto.<\/em><br><em>Puede salvar su vida o la de un ser querido.<\/em><br><em>Debido a tantos secuestros y asesinatos recientes,<\/em><br><em>a\u00fan durante el d\u00eda es importante recordar algunas de las cosas<\/em><br><em>que se deben hacer en una situaci\u00f3n de emergencia.<\/em><br><em>Esta informaci\u00f3n es para usted, hombre o mujer.<\/em><br><em>Es especialmente para que la comparta con sus familiares y seres queridos,<\/em><br><em>tambi\u00e9n con todos aquellos a quienes conozca.<\/em><br><em>Despu\u00e9s de leer estos 14 consejos cruciales,<\/em><br><em>env\u00edelos a alguien a quien aprecie.<\/em><br><em>\u00a1\u00a1Nunca debemos dejar de ser cuidadosos\ufe0f!!\u00bb<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque su procedencia era claramente dudosa (no dejaba de ser una cadena de WhatsApp), el mensaje circul\u00f3 con rapidez y contribuy\u00f3 a instalar un clima de alerta que, pocas horas m\u00e1s tarde, tendr\u00eda un correlato mucho m\u00e1s inquietante en la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma tarde, nuevamente, los celulares comenzaron a vibrar. Esta vez, lo primero que muchos \u2014yo incluida\u2014 alcanzamos a leer fue una frase tan corta como aterradora en su simpleza: \u00abAcaban de asaltar a TC Televisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que hubo un instante de incredulidad. Pensaba en mis padres, que seguramente estaban en casa, almorzando, descansando, pasando el tiempo frente al televisor, \u00ab\u00bfYa sabr\u00e1n lo que est\u00e1 pasando?\u00bb, hab\u00eda pensado. Algunas horas m\u00e1s tarde ellos me contar\u00edan c\u00f3mo se enteraron de lo sucedido, hab\u00edan encendido el televisor y, en TC Televisi\u00f3n, despu\u00e9s de la nota de un reportero, la vuelta al estudio hab\u00eda mostrado una imagen desconcertante, el set completamente vac\u00edo. Sonaba la m\u00fasica dram\u00e1tica y tensa que sol\u00eda anunciar una cr\u00f3nica roja, pero no hab\u00eda presentadores. Esa ausencia se prolong\u00f3 durante casi dos minutos que se sintieron interminables. Ellos miraban la pantalla sin saber muy bien qu\u00e9 estaban viendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, apareci\u00f3 un hombre encapuchado, vestido de negro, con una pistola en la mano. Revisaba lo que parec\u00eda ser una billetera. Avanz\u00f3, se detuvo, mir\u00f3 hacia fuera de c\u00e1mara, hizo una se\u00f1a. Entonces irrumpieron otros hombres, tambi\u00e9n encapuchados, cargando machetes, rifles y explosivos. Detr\u00e1s de ellos, encogidos por el miedo, aparecieron algunos trabajadores del canal.<\/p>\n\n\n\n<p>Los criminales posaban con gestos obscenos frente a la c\u00e1mara, mientras los empleados permanec\u00edan amontonados en el suelo. Minutos despu\u00e9s exigieron que les colocaran micr\u00f3fonos. Uno de ellos se acerc\u00f3 al lente y dijo: \u201cEstamos al aire para que sepas que no se juega con la mafia\u201d. Desde fuera de c\u00e1mara alguien avis\u00f3 que hab\u00eda disparos afuera, otro respondi\u00f3: \u201cQue se vaya la polic\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena que m\u00e1s circular\u00eda despu\u00e9s en redes ocurri\u00f3 enseguida, el periodista Jos\u00e9 Luis Calder\u00f3n fue obligado a repetir amenazas frente a c\u00e1mara, con un rifle y una pistola apunt\u00e1ndole. \u201cDile que tenemos bomba, sapo hijueputa\u201d, orden\u00f3 uno de los delincuentes, mostrando una granada y un taco de dinamita que luego colocaron en el bolsillo del saco del periodista. Afuera se escuchaban disparos y gritos. Una voz femenina rogaba que cesaran. Poco despu\u00e9s, unidades especiales de la polic\u00eda entraron al canal, detuvieron a los atacantes y evacuaron a los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Universidad de las Artes, donde yo me encontraba, el caos tambi\u00e9n tuvo su propia forma. A las 14:29, mientras estaba en la biblioteca terminando un proyecto con unos compa\u00f1eros, me llegaron dos mensajes consecutivos. El primero, en un grupo de la carrera de Literatura: \u00abCompa\u00f1eros, acaban de tomar TC Televisi\u00f3n\u00bb. El segundo, en un grupo de una materia transversal, era un video donde se ve\u00eda al periodista Calder\u00f3n siendo amenazado. Al igual que yo, mis compa\u00f1eros hab\u00edan recibido los mismos mensajes. Desde ese momento, el ambiente cambi\u00f3 de manera abrupta.<\/p>\n\n\n\n<p>Miles de personas interrumpimos nuestras actividades ante tal evento. A trav\u00e9s de mi celular pude ver c\u00f3mo en las calles de la ciudad el caos se hizo presente. Comenzaron a circular reportes de tiroteos en La Bah\u00eda y de hombres armados entrando a la Universidad de Guayaquil. Los videos mostraban a estudiantes corriendo, escondi\u00e9ndose, atrincher\u00e1ndose en aulas, esperando que la situaci\u00f3n se calmara.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi c\u00f3mo los estudiantes empezaron a recibir mensajes similares. La incertidumbre se notaba en sus rostros. Libros abiertos quedaron abandonados sobre las mesas, laptops se cerraron de golpe, trabajos quedaron a medias. Algunos se asomaban a los ventanales que dan al centro, intentando entender qu\u00e9 pasaba afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente afuera caminaba con prisa, visiblemente inquieta, y en cuesti\u00f3n de minutos las calles aleda\u00f1as a la biblioteca comenzaron a vaciarse. Los autos pasaban sin detenerse siquiera ante los sem\u00e1foros en amarillo, como si todos intentaran huir en simult\u00e1neo hacia un lugar m\u00e1s seguro. En paralelo, los grupos de WhatsApp de la comunidad universitaria comenzaron a llenarse de mensajes que relataban situaciones dispersas, pero igualmente alarmantes, estudiantes escribiendo que, en caso de que alguien necesitase un lugar donde refugiarse, podr\u00edan ir al Mz14; otros, resguardados en negocios cercanos; algunos preguntaban si a\u00fan se permit\u00eda ingresar a la biblioteca. Alguien respondi\u00f3 que s\u00ed, pero que hab\u00eda que presentar credencial de estudiante. En los minutos siguientes, otro mensaje informaba que ciertos profesores estaban dispuestos a acoger en sus viviendas a estudiantes que no tuviesen la posibilidad de regresar a salvo a casa, por lo menos hasta que las cosas se calmasen un poco. Mi temor ante tal situaci\u00f3n tambi\u00e9n debi\u00f3 de ser notable, pues mi compa\u00f1era intent\u00f3 calmarme con unas pocas palabras de consuelo. Pronto comenzamos a guardar nuestras cosas, dado que ninguno de nosotros quer\u00eda, ni pod\u00eda, avanzar con el proyecto en medio del caos.<\/p>\n\n\n\n<p>La biblioteca cerr\u00f3 sus puertas. A quienes permanec\u00edamos dentro nos llamaron al primer piso. Se intent\u00f3 mantener el orden, pero la tensi\u00f3n era evidente. Algunos lograron irse cuando alg\u00fan conocido pudo recogerlos, otros se quedaron esperando. A los pocos minutos me llam\u00f3 mi padre dici\u00e9ndome que estaba esper\u00e1ndome afuera, as\u00ed que sal\u00ed cuanto antes. El me agarr\u00f3 de la mano y nos fuimos a paso r\u00e1pido. Vi c\u00f3mo los negocios bajaban sus cortinas con rapidez. A medida que nos alej\u00e1bamos del coraz\u00f3n del sector comercial, el silencio en las calles se volv\u00eda m\u00e1s inquietante, apenas interrumpido por el murmullo de unos pocos carros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que llegu\u00e9 a la seguridad de mi hogar, no me quedaba m\u00e1s que encender el televisor o revisar las redes sociales, esperando que, con el paso de las horas, todo empezara a estabilizarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche, en el mismo grupo de WhatsApp, aun cuando la preocupaci\u00f3n segu\u00eda presente, tras la confirmaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los integrantes de haber llegado con bien a sus hogares, los \u00e1nimos parec\u00edan haber mejorado levemente y, quiz\u00e1s como una forma de liberar la tensi\u00f3n acumulada tras esa angustiante experiencia, algunos comenzaron a bromear. Alguien subi\u00f3 un video de un hombre disfrazado de Batman pase\u00e1ndose por lo que, si la vista no le falla a uno, parec\u00eda ser la misma ciudad de Guayaquil: \u00abYa sali\u00f3 Batman\u00bb, escribi\u00f3 junto al video. Otro respondi\u00f3: \u00abJos\u00e9 Delgado es mejor\u00bb, a lo que un tercero acot\u00f3 brevemente: \u00abx2\u00bb. Entonces alguien m\u00e1s escribi\u00f3: \u00abJajaja ya mismo esta nota se convierte en ciudad G\u00f3tica jajaja\u00bb. Otro sigui\u00f3 el chiste: \u00abTocar\u00e1 volverse un Batman, pero sin los millones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas siguientes, muchas personas evitaron salir de sus casas. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s leer\u00eda en redes el testimonio de una mujer que resum\u00eda bien el horror que muchos ciudadanos vivieron aquella tarde: \u00abEse d\u00eda yo estaba trabajando y me dijeron lo que estaba sucediendo, entonces me fui por la avenida del Bombero\u2026 gran error. Estuve a cuatro carros de un carro donde mataron a un hombre. Ellos pasaron disparando a los carros. Qued\u00e9 traumada a tal punto que, cuando paso por ah\u00ed, me acuerdo de los disparos y lloro. Me acuerdo de que tuve que manejar agachada por si ven\u00edan otros disparando. Cuando hab\u00edan disparado m\u00e1s adelante tuve que verme si no estaba sangrando, porque los balazos pasaron cerca. Estando en c\u00e1mara no hicieron nada, gracias a Dios, pero al pueblo le hicieron mucho da\u00f1o, mucha gente inocente muri\u00f3 ese d\u00eda.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo se dijeron muchas cosas, rumores insidiosos sobre posibles artima\u00f1as en torno al suceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, independientemente de todas esas cuestiones, el terror que sentimos quienes vimos a esos hombres armados, sin miedo frente a las c\u00e1maras, y a aquellos otros que salieron a causar estragos en las calles, fue real.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOBRE LA AUTORA:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Briggitte Ponce (Guayaquil, 2004) es estudiante de Literatura. Se interesa en el dise\u00f1o editorial y la escritura de cuentos inspirados en sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">En este texto de Ponce se marca el inicio de un d\u00eda que cambiar\u00eda por completo la rutina del pa\u00eds. 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