{"id":2212,"date":"2026-02-02T19:45:31","date_gmt":"2026-02-03T00:45:31","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=2212"},"modified":"2026-02-02T19:45:32","modified_gmt":"2026-02-03T00:45:32","slug":"caballos-motorizados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2026\/02\/02\/caballos-motorizados\/","title":{"rendered":"CABALLOS MOTORIZADOS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Allison Ramos Veliz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">La perspectiva autoritaria<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">no siempre es la correcta.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de cien motocicletas se movilizan en un espect\u00e1culo de disfraces sangrientos, atrevidos y audaces. Hay pilotos enmascarados, con los cascos grafiteados, con trajes que brillan y contrastan con sus motocicletas reci\u00e9n pulidas, chicas en faldas cortas aferradas a la espalda de sus parejas. Son las 20:00 del 31 de octubre de 2024, en Guayaquil, Ecuador. Hoy, como todos los a\u00f1os, se celebra la \u2018rodada del terror\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>JB, un aficionado al ruido de las motos, se enter\u00f3 de la rodada con un flayer distribuido por grupos de Whatsapp. El nivel de clandestinidad de esos mensajes lo hizo sentir que se trataba de una fiesta clandestina. A\u00fan as\u00ed llega a las 19:00 a encontrarse con otros integrantes de agrupaciones motociclistas en el parque Samanes, al norte de la ciudad. El lugar es estrat\u00e9gico: una v\u00eda larga en donde el m\u00ednimo de velocidad en la calle central es de noventa kil\u00f3metros por hora les va a permitir sentir desde el primer arranque la velocidad y la adrenalina de la rodada.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de salir, los presidentes de cada uno de los grupos organizan a los motociclistas. Las reglas son claras:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">1. No salirse de las filas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">2. Seguir las se\u00f1ales de los presidentes de cada grupo y reproducirlas para que el \u00faltimo de la fila pueda verlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3. Cargar sus documentos en regla, de lo contrario no pueden ser parte de la rodada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">4. Si en el evento hay alg\u00fan disturbio que atente contra su integridad deben ir a sus hogares inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Samuel, otro motociclista aficionado que se junta a este tipo de eventos usualmente, sale desde el sector conocido como \u2018La Vial\u2019, en la v\u00eda a Samborond\u00f3n. Tres motociclistas lo acompa\u00f1an hacia el Malec\u00f3n 2000 y en el camino se encuentran con varios compa\u00f1eros. Juntos forman algo as\u00ed como una caravana alternativa que las personas alrededor no dejan de mirar. Desde la perspectiva de los no motociclistas todo es disturbio, ruido de gente sin oficio montada en veh\u00edculos de ladrones. Muchos autos suben los vidrios al o\u00edr el acelerador, deciden hacerse a un lado para evitar el conflicto. Otros, consumidos por el odio hacia los motociclistas, deciden interrumpir sus carriles o lanzarles el auto sin piedad alguna, sin pensar que pueden ocasionar accidentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el camino entre \u2018La Vial\u2019 y el centro de la ciudad no est\u00e1n los vigilantes que usualmente interceptan cualquier veh\u00edculo sospechoso, casi siempre, motos. Despu\u00e9s de un viaje aparentemente pasivo entre distintos puntos de la ciudad, Samuel y sus compa\u00f1eros llegan al Malec\u00f3n 2000. All\u00ed se encuentran Samuel y JB.<\/p>\n\n\n\n<p>A la \u2018rodadada del terror\u2019 llegan las agrupaciones m\u00e1s populares, entre ellas el \u201calma del relajo\u201d. Los conocen por llevar la m\u00fasica en alto y vestimentas que hacen que los transe\u00fantes huyan cuando est\u00e1n a la vista. Visten camisetas polo holgadas, gorras simples, pantalones jean oscuros, relojes que cubren gran parte de su mu\u00f1eca y un par de zapatos que suelen ser r\u00e9plicas exactas de marcas de lujo. Tambi\u00e9n se han colado autos con los motores modificados y carcachas llamativas que no pasar\u00edan la revisi\u00f3n vehicular.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, entre disfraces, luces y motores rebobinando, la caravana empieza.<\/p>\n\n\n\n<p>A las nueve de la noche las mujeres bailan al ritmo de reguet\u00f3n encima del cap\u00f3 de los carros que se colan al desfile. Las bocinas est\u00e1n descontroladas. El ambiente empieza a calentar los cuerpos de los asistentes. Hay personas amontonadas en las veredas para ver el desfile de cuerpos bailar, modelos de motos que pocas veces se ven rodando por las calles, pero adem\u00e1s de los que miran est\u00e1n los que se quedan a protestar por el esc\u00e1ndalo. Los ni\u00f1os estiran sus manos con la esperanza de que uno de los moteros haga rugir la bestia que montaban. Las enduro, las deportivas, las dos tiempos y las Pulsar que dominaban los infieles brillaban en la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el show parece estar completo, llega el bloque de las de alto cilindraje, aquellas motos en las que hay que llevar la rodilla al piso para poder atribuirse el rol de buen piloto y merecedor de la m\u00e1quina. Las BMW S 1000 RR, Kawasaki Ninja XZ, TRK 500, KTM, las Honda, las Suzuki, las Shineray. Avanzan por la avenida Sim\u00f3n Bol\u00edvar, pasan La Perla, el museo y en el desv\u00edo del Museo del Bombero los vigilantes detienen el paso. Los que no cargan documentos y logran divisar a las autoridades a tiempo buscan otra v\u00eda, el t\u00fanel Santa Ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hacen aunque est\u00e1 prohibido para las motos ingresar a los t\u00faneles por seguridad, pues, hay una velocidad restringida y poca visibilidad, lo cual aumenta el riesgo de accidentes provocados por los veh\u00edculos grandes. Entrar al t\u00fanel no tiene una infracci\u00f3n determinada, sin embargo implica \u201cdesobedecer se\u00f1ales de tr\u00e1nsito o invadir carril\u201d, lo cual puede representar una multa del 30% de un salario b\u00e1sico en Ecuador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No todos los motociclistas ven a tiempo a los vigilantes, algunos siguen a las motos que se desv\u00edan. A la mitad del t\u00fanel los que van al inicio, se dispersan. Algunos alcanzan a dar la vuelta y se regresan en contra v\u00eda, otros tratan de pasar el bloqueo con poco \u00e9xito y terminan en el suelo con las piernas aplastadas por los agentes del orden. A Samuel lo invade la desesperaci\u00f3n, hab\u00eda cumplido con la documentaci\u00f3n legal y al d\u00eda, pero teme terminar como sus compa\u00f1eros, en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>La rodada del terror se convierte en un hecho violento. Las autoridades usan la fuerza bruta y la represi\u00f3n. Sus veh\u00edculos, con amortiguadores capaces de bajar escaleras sin sentir el movimiento, ahora aplastan los cuerpos de los pilotos. Las autoridades los empujan hasta despojarlos de su propiedad y usan el tolete para amenazar a las chicas que se aferran a sus parejas. Los que logran huir pasan la voz a los que a\u00fan no han ingresado. JB alcanza a o\u00edr \u201c\u00a1Corre que est\u00e1n los pacos!\u201d . Entonces acelera su Benelli 150 y se desplaza entre veh\u00edculos, sube veredas y casi arrasa con tres personas que tratan de detenerlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay civiles que se une a la persecuci\u00f3n, sin miedo de ser atropellados se ponen a la mitad de la calle para impedir que los motociclistas, a quienes acusan de ser \u201cdelincuentes\u201d se escapen. Junto a JB viene un grupo m\u00e1s, giran por una calle del centro, Pedro Carbo, pero a cuatro kil\u00f3metros son interceptados por otro muro de chalecos. Detr\u00e1s de ellos viene un par de vigilantes obligando a los chicos a escoger rutas desconocidas, con el fin de perderlos de vista. Cuando llegan a la avenida Machala, el aire est\u00e1 despejado y la v\u00eda libre para continuar en busca de un lugar seguro. Samuel no corri\u00f3 con la misma suerte. Se rinde ante la agresi\u00f3n y entrega su veh\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los d\u00edas siguientes, rondaron im\u00e1genes que alteraron a la sociedad. La gente estaba consternada pues se dijo que la \u201crodada de terror\u201d era un grupo de motorizados armados que se hab\u00edan desplazado por la ciudad amedrentando, robando y disparando al aire. Los noticieros mostraban las publicaciones de X de distintas zonas de Guayaquil, en donde las motos cargaban de copiloto parlantes para generar ruido. Esas personas no parec\u00edan haber llegado al desfile. Las autoridades se hab\u00edan desplegado en el punto incorrecto, mirando hacia otro lado, el orden que intentaron demostrar se volvi\u00f3 un hecho violento para quienes estuvieron ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOBRE LA AUTORA:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Mi nombre es Allison Ramos, tengo 26 a\u00f1os y estoy en s\u00e9ptimo semestre de la carrera de Literatura. Soy motociclista y tambi\u00e9n me ha tocado huir de las autoridades.\u00a0<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">En esta cr\u00f3nica, Ramos revela la \u201crodada del terror\u201d como un espect\u00e1culo que oscila entre la fiesta, el estigma y la violencia. Entre disfraces, motores y adrenalina, el texto expone c\u00f3mo una celebraci\u00f3n nocturna termina convertida en persecuci\u00f3n, represi\u00f3n y miedo, mostrando la delgada l\u00ednea entre el goce colectivo y el control brutal en la ciudad de Guayaquil.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":2213,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[68,32,155,99,55,156],"class_list":["post-2212","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-del-blog","tag-arte","tag-critica","tag-cronica","tag-guayaquil","tag-literatura","tag-no-ficcion"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM-150x150.jpeg",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM-300x190.jpeg",300,190,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg",440,279,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En esta cr\u00f3nica, Ramos revela la \u201crodada del terror\u201d como un espect\u00e1culo que oscila entre la fiesta, el estigma y la violencia. Entre disfraces, motores y adrenalina, el texto expone c\u00f3mo una celebraci\u00f3n nocturna termina convertida en persecuci\u00f3n, represi\u00f3n y miedo, mostrando la delgada l\u00ednea entre el goce colectivo y el control brutal en la&hellip;","featured_image_src":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg","featured_image_src_square":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2026\/02\/WhatsApp-Image-2026-02-02-at-3.55.51-PM.jpeg","author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog F-ILIA","distributor_original_site_url":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2212"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2212\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2214,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2212\/revisions\/2214"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2213"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}