{"id":2197,"date":"2026-01-14T11:09:09","date_gmt":"2026-01-14T16:09:09","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=2197"},"modified":"2026-01-14T11:09:10","modified_gmt":"2026-01-14T16:09:10","slug":"una-casita-flotante-el-legado-de-babahoyo-y-su-rio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2026\/01\/14\/una-casita-flotante-el-legado-de-babahoyo-y-su-rio\/","title":{"rendered":"Una casita flotante: El legado de Babahoyo y su r\u00edo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Geovanna Goyes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A las cinco de la tarde la vista desde el malec\u00f3n de Babahoyo es pintoresca: el sol ba\u00f1a con su luz al r\u00edo. Veinte casas se alzan sobre el agua como fantasmas perennes que corren el riesgo de alg\u00fan d\u00eda esfumarse. Una imagen simple y quiz\u00e1 cotidiana desde el malec\u00f3n de Babahoyo. Si te acercas lo suficiente, por el lado del restaurante La Carreta, puedes observar que en una casa azul se re\u00fane todos los domingos una familia a jugar bingo. Los ni\u00f1os juegan dentro de la casa, protegidos de los peligros del r\u00edo, mientras los mayores se concentran en la orilla para escuchar m\u00fasica desde un peque\u00f1o parlante y repartirse las tablas de bingo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las balsas, como le dicen coloquialmente a estas viviendas, tienen una tradici\u00f3n hist\u00f3rica importante en la ciudad de Babahoyo, capital de la provincia de Los R\u00edos, en el centro del Ecuador. Estas eran consideradas un punto estrat\u00e9gico de comercio y transporte por su conexi\u00f3n fluvial con el r\u00edo Guayas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La necesidad de aprender del r\u00edo&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas balsas han desaparecido y las pocas que quedan son un registro de la labor comercial que cumpl\u00edan. Estela Carriel \u2014matriarca de la familia Ramos Carriel y madre de Gloria Ramos\u2014 cumpli\u00f3 68 a\u00f1os el pasado 9 de noviembre; toda su vida se asent\u00f3 en la ribera del r\u00edo Babahoyo.<strong> <\/strong>La balsa es una herencia de sus ancestros. Su madre le contaba de don Morita, su abuelo, aunque ella no lleg\u00f3 a conocerlo. Dec\u00eda que \u00e9l fue uno de los \u201cfundadores\u201d de las casas flotantes en Babahoyo porque fue el primero en probar un palo de boya para ver si era posible que flotara.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el abuelo de Estela viv\u00eda, hab\u00eda 150 casas flotantes,&nbsp; habitadas por otras familias. Pero hace poco, en 2021 hab\u00eda menos de 20. En una de ellas a\u00fan viven Estela y uno de los&nbsp; seis hijos de la \u00faltima generaci\u00f3n de la familia Ramos Carriel. Los dem\u00e1s emigraron a otros espacios de la ciudad, como Gloria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gloria, la hija mayor de Estela, vive en el que se considera ahora el centro de la ciudad, cerca de la catedral, los comercios y escuelas. Pero visita a su madre Estela y recuerda con orgullo su \u00e9poca en el r\u00edo. Lanza una carcajada al recordar que cuando era ni\u00f1a se volc\u00f3 de una canoa y casi se ahoga por no saber nadar&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, nadar se volvi\u00f3 necesario. De hecho, su sobrina hace poco aprendi\u00f3 usando botellas de pl\u00e1stico como flotadores. Gloria sonr\u00ede al mencionar las an\u00e9cdotas en el r\u00edo, en sus ojos se percibe mucho respeto y nostalgia de aquellos d\u00edas en los que era una ni\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una casa flotante, una casa que se va<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Vivir en una balsa es temerle al invierno.<strong> <\/strong>Los ni\u00f1os no pueden jugar, los tablones se hinchan y muchos temen perder su casa, que se vaya flotando. Seg\u00fan registros del Instituto Nacional de Meteorolog\u00eda e Hidrolog\u00eda, las crecidas del r\u00edo Babahoyo en la estaci\u00f3n invernal pueden alcanzar hasta 40 y 60 cent\u00edmetros por encima del nivel normal. Babahoyo, de por s\u00ed, es una ciudad que sufre graves inundaciones. Sin embargo, las personas que viven en las balsas se llevan la peor parte. Pero hasta ahora ninguno ha perdido su casa de balsa en el invierno. Gloria recuerda como uno de los efectos m\u00e1s graves de la lluvia fue el d\u00eda en el que&nbsp; se le meti\u00f3 una culebra y que casi se muere del susto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero adem\u00e1s del mal tiempo, las balsas se enfrentan a los prejuicios y las leyendas de vivir en el r\u00edo. En los a\u00f1os ochenta, algunos sectores de las balsas eran conocidos por su vida nocturna. Se rumoreaba que funcionaban como prost\u00edbulos; esos comentarios terminaron por construir una mala fama alrededor de ellas. Este estigma marc\u00f3 profundamente la percepci\u00f3n del lugar y provoc\u00f3 un rechazo general hacia quienes viv\u00edan sobre el r\u00edo. Estela dice que hace a\u00f1os s\u00ed hab\u00eda dos se\u00f1oras que se dedicaban a ese negocio. Le llamaban \u201cel sector las balsas\u201d porque se encontraba bastante apartado. Sin embargo, con el tiempo, las mujeres se fueron.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la desaparici\u00f3n gradual de estas actividades, la din\u00e1mica social de las balsas comenz\u00f3 a transformarse. A\u00fan as\u00ed, el estigma persisti\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los hechos y continu\u00f3 influyendo en c\u00f3mo las autoridades y los ciudadanos imaginan este espacio. Se vuelve evidente que las decisiones sobre qui\u00e9n puede quedarse en el malec\u00f3n y qui\u00e9n debe irse no siempre responden a ideas sobre lo que la ciudad quiere mostrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace treinta a\u00f1os algunas de las familias que habitaban las balsas fueron reubicadas a las afueras de la ciudad. La primera raz\u00f3n fue la construcci\u00f3n del nuevo malec\u00f3n. Cuenta Gloria que la municipalidad le pidi\u00f3 que desalojaran las orillas donde ten\u00edan sus plantas y animales. La fil\u00f3sofa japonesa Yuriko Saito en <em>Everyday Aesthetics <\/em>se\u00f1ala que,<em> <\/em>\u201cla est\u00e9tica cotidiana tambi\u00e9n es una forma de poder, porque decide qu\u00e9 merece ser visto y qu\u00e9 debe desaparecer\u201d. Esta perspectiva revela que lo est\u00e9tico no est\u00e1 restringido al museo ni a los objetos consagrados, sino que opera silenciosamente en la vida diaria moldeando sensibilidades, jerarqu\u00edas y formas de habitar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMuchos vecinos s\u00ed se fueron\u201d, dice Estela, no porque en realidad vivir all\u00ed representara un problema, sino que, con las necesidades del municipio, el permanecer all\u00ed s\u00ed gener\u00f3 una problem\u00e1tica e incomodidad. El cr\u00edtico franc\u00e9s Roland Barthes, dice en <em>Mitolog\u00edas<\/em> que, \u201cen lo cotidiano, los objetos no solo se usan: significan\u201d. Esta cita permite entender que las mismas decisiones est\u00e9ticas del municipio\u2014lo que se muestra, lo que se esconde, lo que se borra\u2014 termina definiendo que cabe en el pasaje urbano y qu\u00e9 es lo que estorba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Irse no fue sencillo. Para muchos, el traslado trajo nuevas dificultades: donde los hab\u00edan ubicado no ten\u00edan electricidad ni viviendas en condiciones \u00f3ptimas y el sector estaba bastante alejado de la ciudad. Gloria recuerda que, al inicio, la gente estaba convencida de irse a vivir en tierra, pero con el tiempo algunos se arrepintieron y terminaron construyendo nuevamente sus balsas en Barreiro y el Salto, dos parroquias que pertenecen a la ciudad de Babahoyo y quedan frente al malec\u00f3n cruzando el r\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfUna remodelaci\u00f3n reconstruye las balsas o las elimina?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con las remodelaciones, el r\u00edo dej\u00f3 de verse como un espacio inc\u00f3modo y se convirti\u00f3 en un atractivo tur\u00edstico. En 2023, el municipio inaugur\u00f3 \u201cLa Balsanera\u201d, un proyecto que rescata el principio de vivir sobre el agua. Es casa, taller y restaurante al mismo tiempo, con la premisa de que \u201cel r\u00edo Babahoyo puede ser hogar y sustento\u201d. Desde luego es un espacio que cuenta con todas las caracter\u00edsticas est\u00e9ticas para mantenerse en la ciudad. Estela cree que el hecho de que ahora se la use solo para negocios, ocasionar\u00e1 que ya no haya casas flotantes que se habiten, y sea solo para el comercio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al mito del peligro del invierno, de la ocupaci\u00f3n de las balsas para el trabajo sexual se suma la idea de que vivir en balsas es vivir en la pobreza. Desde la orilla, muchos piensan que quienes habitan sobre el r\u00edo viven en una pobreza extrema. Estela recuerda con gracia la vez en la que ella tomaba el sol en la orilla y un hombre les tom\u00f3 una fotograf\u00eda y les llam\u00f3 indigentes. Vivir en las balsas no es una se\u00f1al de precariedad, es un legado, herencia del trabajo, esfuerzo y resistencia de sus ancestros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una balsa, una forma de sostener la memoria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Delgado, director del Observatorio de Santay, en una entrada de su blog sobre \u201cLa Balsa Blanca\u201d, sostiene que comprar una balsa no era solo adquirir un objeto, sino hacerse responsable de la memoria. Habla de ello con respeto, como si cada tabla y cada cuerda guardaran un relato. Esa manera de mirar la balsa resuena con las historias de Gloria y Estela. Delgado describe el acto de habitar la balsa como una forma de continuidad, de sostener la historia de quienes la construyeron antes. Termina con una idea bastante profunda: la balsa no se posee, se cuida, y cuidar es, una forma de pertenecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo est\u00e1 lectura que propone Jos\u00e9 Delgado sobre la memoria inscrita en los objetos, resulta importante volver a la mirada hac\u00eda la teor\u00eda semi\u00f3tica de Charles Sanders Pierce, fil\u00f3sofo y padre de la semi\u00f3tica moderna, cuya obra reunida en los <em>Collected Papers <\/em>profundiza en c\u00f3mo los signos participan en la construcci\u00f3n de sentido. Desde su propuesta, un objeto no es solo algo que se posee, sino un s\u00edmbolo cargado de relaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mito de la precariedad borra la historia de estas viviendas: su origen ligado al comercio fluvial, su valor arquitect\u00f3nico artesanal y su funci\u00f3n social dentro de la ciudad. En las balsas, encontramos una serie de signos que aparecen sin necesidad de explicarse: el ruido de los tablones, la cuerda que sostiene la casa como si fuera un ancla, las huellas h\u00famedas que los ni\u00f1os dejan al correr. Todo eso habla por s\u00ed solo. Desde la orilla, algunos ven desorden; desde adentro, en cambio, cada objeto tiene una historia y un uso preciso, una l\u00f3gica que solo entiende quien ha vivido con el r\u00edo pegado a los pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan un estudio de la Universidad Central de Ecuador, las balsas son construidas con t\u00e9cnicas que el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural ha reconocido como parte del patrimonio inmaterial del pa\u00eds. Cada clavo, cada tabla, cada cuerda responde a una sabidur\u00eda que combina ingenier\u00eda popular y conocimiento del r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n al escuchar a Estela y a Gloria no es solo lo que cuentan, sino c\u00f3mo lo cuentan. Hablan del r\u00edo como si fuera alguien cercano, alguien que las acompa\u00f1\u00f3 toda la vida. Dicen que ah\u00ed aprendieron a identificar el sonido exacto con el que el agua anuncia una creciente, o c\u00f3mo el aire cambia de temperatura cuando va a llover. Incluso recuerdan que, antes de abrir los ojos cada ma\u00f1ana, ya sab\u00edan si el r\u00edo estaba tranquilo o inquieto por la manera en que la balsa se mov\u00eda. Ahora que Gloria vive lejos, reconocen que extra\u00f1an ese pulso: el golpecito suave del agua contra la madera, el olor h\u00famedo al amanecer. Para ellas, vivir en una balsa nunca fue sin\u00f3nimo de carencia, sino una forma distinta de estar en el mundo. A Gloria le encantar\u00eda volver all\u00ed cuando sus hijos crezcan, y en su vejez habitar con su marido hasta el d\u00eda de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Archivo Municipal de Babahoyo. (s.f.). <em>Documentos sobre el comercio fluvial y asentamientos ribere\u00f1os en el siglo XX.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Barthes, Roland. <em>Mitolog\u00edas. <\/em>Traducidos por H\u00e9ctor Pons. M\u00e9xico: Siglo XXI Editores, 1982. (Publicado originalmente en 1957).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Carriel, Estela. (2025). Entrevista personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Delgado, Jos\u00e9. \u201cLa Balsa Blanca y yo: una historia que permanece a flote\u201d. <em>Isla Santay (blog)<\/em>. Noviembre 2025. <a href=\"https:\/\/www.islasantay.info\/2025\/11\/la-balsa-blanca-y-yo-una-historia-que.html\">https:\/\/www.islasantay.info\/2025\/11\/la-balsa-blanca-y-yo-una-historia-que.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Gobierno Aut\u00f3nomo Descentralizado del Cant\u00f3n Babahoyo. <em>Proyecto \u201cLa Balsanera\u201d y revitalizaci\u00f3n del malec\u00f3n fluvial<\/em>. 2023.<\/p>\n\n\n\n<p>Instituto Nacional de Meteorolog\u00eda e Hidrolog\u00eda del Ecuador. <em>Registros hist\u00f3ricos de niveles del r\u00edo Babahoyo en temporada inverna<\/em>l. Quito, Ecuador. 2023.<\/p>\n\n\n\n<p>Universidad Central del Ecuador. <em>Estudio sobre la arquitectura vern\u00e1cula y patrimonio fluvial en la regi\u00f3n litoral<\/em>. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. 2022.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pierce, Charles Sanders. <em>The Essential Pierce, Volume 2: Selected Philosophical Writings (1893-1913). <\/em>Editado Por Pierce Edition Project. Bloomington: Indiana University Press, 1998.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ramos, Gloria. (2025). Entrevista personal.&nbsp;Sainto, Yurik. <em>Everyday Aesthetics<\/em>. Oxford University Press, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>SOBRE LA AUTORA:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Geovanna Goyes (Babahoyo, 2004) es estudiante de Literatura. Se interesa por la narrativa, por cierta ficci\u00f3n protagonizada por jugadores de hockey gays y por el karaoke, aunque no necesariamente en ese orden.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">El r\u00edo Babahoyo guarda historias que no se ven desde el malec\u00f3n. En este texto de Goyes nos sumergimos en la vida de las casas flotantes donde la memoria, el trabajo y la resistencia siguen anclados al agua. 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