{"id":2070,"date":"2025-08-04T17:35:17","date_gmt":"2025-08-04T22:35:17","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=2070"},"modified":"2025-08-04T17:37:51","modified_gmt":"2025-08-04T22:37:51","slug":"sumergirse-nadar-o-navegar-la-inundacion-como-imagen-topica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2025\/08\/04\/sumergirse-nadar-o-navegar-la-inundacion-como-imagen-topica\/","title":{"rendered":"Sumergirse, nadar o navegar: la inundaci\u00f3n como imagen t\u00f3pica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Ana Mar\u00eda Crespo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1. Una ruta para la deriva sobre las aguas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>     La lluvia no cesa y con el paso de las horas, se anega la tierra y el mundo es devorado por las aguas, o al menos alcanza un estado de crisis. Despu\u00e9s de todo se necesitan supervivientes que puedan narrar lo ocurrido y cuyo proyecto sea el de habitar las ruinas, el de ganarle un d\u00eda m\u00e1s a la cat\u00e1strofe. El n\u00facleo del diluvio como relato escatol\u00f3gico se reformula y se expresa en el cine, la literatura y tambi\u00e9n puede ser rastreado en otras disciplinas art\u00edsticas. Para efectos de este trabajo comparativo, realizar\u00e9 una selecci\u00f3n un tanto azarosa que nos permitir\u00e1 ilustrar c\u00f3mo este m\u00e9todo puede ajustarse al objeto de estudio. La pel\u00edcula \u201cParasite\u201d, dirigida por&nbsp; <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Bong_Joon-ho\">Bong Joon-ho<\/a>, \u201cThe shape of the water\u201d, de Guillermo del Toro, el videoclip, \u201cBagdad\u201d, de Rosal\u00eda, la novela el <em>Libro flotante, <\/em>de Leonardo Valencia y <em>Cien a\u00f1os de soledad, <\/em>de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez ser\u00e1n materia para esta lectura.<\/p>\n\n\n\n<p>     Para delinear una ruta de trabajo, partir\u00e9 de lo planteado por Graciela Silvestri, en <em>Las tierras desubicadas. Paisajes y culturas en la Sudam\u00e9rica fluvial<\/em> y me aproximar\u00e9 a su pregunta sobre las formas de representaci\u00f3n del mundo. Si bien este cuestionamiento surge por un trabajo en el campo de las artes iconogr\u00e1ficas \u2014la serpiente, el mito, su ritual y su representaci\u00f3n a trav\u00e9s de la l\u00ednea serpentina\u2014, en su despliegue, Silvestri grafica la manera de tejer relaciones entre el texto e imagen.&nbsp; En ese sentido, la autora indaga en el car\u00e1cter universal de ciertas representaciones y en su capacidad de sobrevivir m\u00e1s all\u00e1 del contexto en el que fueron producidas. Esta propuesta se complejiza mediante el di\u00e1logo con Aby Warbug y la introducci\u00f3n de la imagen t\u00f3pica. Warbug condensa este concepto en el <em>Pathosformel<\/em>, que en t\u00e9rminos de Silvestri consiste en una \u201cf\u00f3rmula en la que parece cancelarse la distancia entre la manifestaci\u00f3n y la esencia, la expresi\u00f3n \u00abexterior\u00bb y la totalidad\u201d (2021,146). Silvestri retoma a Franco Moreti para desmenuzar el t\u00e9rmino f\u00f3rmula e indagar en su significado, pues <em>formel<\/em> se entiende como peque\u00f1a forma, la cual tiene la capacidad de contener en su interior datos de forma simb\u00f3lica. La forma, dir\u00e1 Silvestri, es \u201cuna forma que ha aprendido a sobrevivir\u201d. (2021, 146)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>     Identifico como la forma\/imagen t\u00f3pica que sobrevive a trav\u00e9s del tiempo a la inundaci\u00f3n. Como fen\u00f3meno, esta puede tener gradientes de afectaci\u00f3n, puede cubrir todo el planeta, una ciudad, el barrio de una ciudad perif\u00e9rica, la habitaci\u00f3n de una casa, o devastar con lentitud los espacios.&nbsp; Ahora bien, hay m\u00faltiples causas para que las aguas se eleven y se podr\u00eda atribuir las siguientes: la ira de una deidad, una maldici\u00f3n, los efectos de la contaminaci\u00f3n ambiental (el llamado calentamiento global que en unos territorios provoca la sequ\u00eda y en otros la abundancia de lluvias, la elevaci\u00f3n del nivel del mar), el ineficiente sistema de alcantarillado, una llave que se abre y nadie cierra, o llevado a una hip\u00e9rbole, el llanto de una mujer.&nbsp; As\u00ed mismo, los efectos devastadores del agua se ciernen sobre toda la raza humana, sobre un pueblo o sobre una ciudad tropical. Pero no siempre el colapso que el agua provoca tiene un car\u00e1cter negativo, pues puede crear un lugar donde los personajes que se encuentran sumergidos escapan de las convenciones que la realidad les impone. Adem\u00e1s, otro factor a tomar en consideraci\u00f3n para reconocer esta imagen t\u00f3pica es la de c\u00f3mo el agua puede tener una modalidad permanente o transitoria, y en el caso de que su presencia se prolongue en el tiempo, hay que considerar su capacidad para reescribir la geograf\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. Rastrear el origen de las aguas, el origen de esta curiosidad por lo l\u00edquido<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Elijo remontarme al relato b\u00edblico \u2014Atrahasis (1700 a.C.) es un poema cosmog\u00f3nico m\u00e1s antiguo donde se narra un diluvio en el marco de un universo polite\u00edsta\u2014, al cap\u00edtulo siete del libro de g\u00e9nesis para ubicar el momento del gran diluvio. La imagen de las aguas cubriendo la faz de la tierra y elevando el arca con la familia de No\u00e9 y todas las especies de animales en parejas, es una muestra de lo que puede ocurrir cuando el creador decide que destruir\u00e1 todo lo viviente. Hacer que las aguas inunden la superficie terrestre es un procedimiento para limpiar y para reservar la oportunidad de un nuevo inicio solo a los justos. En el siguiente fragmento se describe c\u00f3mo se produce la cat\u00e1strofe:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">El a\u00f1o seiscientos de la vida de No\u00e9, en el mes segundo, a los diecisiete d\u00edas del mes, aquel d\u00eda fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta d\u00edas y cuarenta noches. (Reina Valera,1960, G\u00e9nesis 7:11-12)<\/p>\n\n\n\n<p>     En este caso hay una voluntad divina que figura en el diluvio un camino para erradicar el mal de la tierra y un suceso que explica por qu\u00e9 las aguas crecen: llueve por cuarenta d\u00edas y cuarenta noches. Analizar este texto nos permite extraer dos elementos que lo constituyen: las aguas que cubren la tierra y los supervivientes. Mi hip\u00f3tesis indica que la inundaci\u00f3n es un patr\u00f3n narrativo que atraviesa el tiempo\/espacio, pero que se reformula con algunas variaciones: niveles de afectaci\u00f3n, causa, posibles efectos. En relaci\u00f3n al diluvio b\u00edblico, la inundaci\u00f3n no es permanente, pues como se describe en el cap\u00edtulo 7 del g\u00e9nesis, vers\u00edculo 24, las aguas persisten en ese estado durante un periodo de ciento cincuenta d\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>     Por otra parte, es fundamental expresar que mi inter\u00e9s personal por rastrear historias en las que el agua sature las superficies y tenga la capacidad de rehacer el mundo o la realidad inmediata como se conoce, tiene su ra\u00edz en mi infancia por supuesto, no en una fantas\u00eda dist\u00f3pica. En el mundo subacu\u00e1tico que descubr\u00ed al sumergirme cada domingo de los primeros quince a\u00f1os de mi vida en una piscina. Y a los diecisiete, cuando pas\u00e9 un a\u00f1o completo aprendiendo a remar sobre las aguas del estero de la ciudad en la que nac\u00ed. Navegar el Estero Salado fue otra forma de entrar en contacto con las mareas, los remolinos, la putrefacci\u00f3n cuando las aguas volv\u00edan al mar. Adem\u00e1s, vivir en Guayaquil, una ciudad a 4 metros sobre el nivel del mar, te predispone a pensar en el riesgo permanente de las inundaciones, porque edificar una urbe sobre los ramales de su estero y pensar que nunca se sumergir\u00e1 es ingenuo. Entonces, la cuesti\u00f3n no es si el agua se eleva o no sobre las calles, y devora casas, parques, edificios, sino qu\u00e9 haremos para flotar y jugar a ser los primeros\/\u00faltimos sobrevivientes.<\/p>\n\n\n\n<p>     Persigo las im\u00e1genes que son recurrentes en mi memoria y en mi universo on\u00edrico\u2014de vez en cuando debo intentar salir de una habitaci\u00f3n en la que el agua se eleva\u2014 y emprendo la b\u00fasqueda de correspondencias en los universos textuales y audiovisuales. Tomar el relato b\u00edblico como punto cero para esta b\u00fasqueda, me dispara de inmediato a navegar sobre el lomo del <em>Libro Flotante de Caytran D\u00f6lphin<\/em> (2006) con el objetivo de hallar una representaci\u00f3n de la imagen t\u00f3pica de la inundaci\u00f3n en la literatura contempor\u00e1nea. En especial porque esta es una ficci\u00f3n que imagina una ciudad en la que tambi\u00e9n he sido personaje\/persona. En esta novela el escritor ecuatoriano Leonardo Valencia nos ubica en una Guayaquil inundada tras la repentina elevaci\u00f3n de <em>las <\/em>mares. El narrador describe c\u00f3mo la ciudad se sumerge entre las aguas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">[\u2026] la marea subi\u00f3 y sigui\u00f3 subiendo, subi\u00f3 sin anunciarse, subi\u00f3 sin escr\u00fapulos ni compasi\u00f3n por lo que fue ahogando a su paso, a varios metros por encima del nivel del mar. Dos metros de agua acabaron con nuestra ciudad. (Valencia 2006, 25)<\/p>\n\n\n\n<p>     Quienes logran sobrevivir se resguardan en las zonas elevadas de la ciudad, el barrio Lomas de Urdesa se convierte en el territorio-isla en el que los llamados residentes intentar\u00e1n instaurar un nuevo orden. Se autoconvoca un consejo para reorganizar lo que queda, se hacen inmersiones de exploraci\u00f3n de las ruinas, se intenta volver a una pseudo normalidad. Por supuesto, una pregunta flota un tanto a la deriva y aunque es algo sobre lo cual los personajes no discuten, persiste la necesidad de entender por qu\u00e9 se elevaron las mareas, al menos para el lector. El narrador apresura una hip\u00f3tesis, dice que la inundaci\u00f3n pudo ser el resultado del choque de corrientes marinas reconocibles \u2014la Humboldt y el Ni\u00f1o\u2014 o pudieron ser otras corrientes subterr\u00e1neas, o el desplazamiento de la corteza tect\u00f3nica que afect\u00f3 la estabilidad de la tierra firme. Hay pues una aparente causa natural para este fen\u00f3meno. Por otro lado, hacia el final de la novela, se conoce que entre los residentes se ha empezado a llamar a la ciudad de una nueva forma que se acopla a la transformaci\u00f3n que las aguas provocaron: Bah\u00eda de Guayaquil. La imagen t\u00f3pica de la inundaci\u00f3n es maleable y en <em>El libro flotante de Caytran D\u00f6lphin <\/em>encuentre un mecanismo para navegar entre las historias de sus personajes y los fragmentos de un libro que ha debido sumergirse.<\/p>\n\n\n\n<p>     Sin duda hay otros relatos en los que el agua se convierte en un elemento que configura las atm\u00f3sferas. En <em>Cien a\u00f1os de Soledad<\/em>, de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<em> <\/em>la lluvia se prolonga por cuatro a\u00f1os, once meses y dos d\u00edas sobre Macondo, es decir por un tiempo superior al que dur\u00f3 el gran diluvio. Y, sin embargo, aqu\u00ed no se trata de que las aguas terminen por elevarse hasta el cuello y exterminar a la gente del pueblo, sino de la manera en que las vidas de los habitantes son trastocadas por el exceso de lluvia que arruina las maquinarias, los muebles, las puertas y que obliga a los personajes a recluirse en sus casas, a esperar que escampe para morirse. En el siguiente fragmento se elabora una imagen que funciona para graficar c\u00f3mo se percibe el ambiente en el pueblo tras la lluvia constante: \u201cLa atm\u00f3sfera era tan h\u00fameda que los peces hubieran podido entrar por las puertas y salir por las ventanas, navegando en el aire de los aposentos\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez 2007, 358). Nuevamente, el agua y su efecto devastador, junto a los supervivientes (malvivientes) son los elementos que en la novela de M\u00e1rquez se presentan como una reescritura de la imagen t\u00f3pica de la inundaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3. Im\u00e1genes para sumergirse&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>     Se puede perder la cuenta del n\u00famero de <em>films<\/em> hollywoodenses que han retratado las calamidades que la inundaci\u00f3n puede provocar, cientos de personas huyendo por las calles de Nueva York para evitar que las corrientes los arrastren. En el cine, las ciudades sumergidas, las cat\u00e1strofes a gran escala no son de mi inter\u00e9s, me preocupa m\u00e1s bien leer im\u00e1genes en movimiento que me aproximen a espacios micro. En esa v\u00eda, la pel\u00edcula surcoreana <em>Parasite <\/em>(2019) me resulta un objeto en donde se hace visible, otra cara de la inundaci\u00f3n, motivo que persigo en este an\u00e1lisis.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXeWlDgvi-s_uEay2MjSe-kyM9Y5EjLBHv1fPc8WoWNKoBOusZpS13h0p8YWSzKWFGhH0qUD44bayR70s_WqFsoY0RYiXn25udfmRE6XBqSA7AmWKdEBHEZYUbqnmzvM1z0-YVifr8obI6hFHKiPGOo?key=bkQyxYCJ-3bbEB1WfQkP2A\" alt=\"\" style=\"width:349px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&nbsp;<sub><sup>Captura de video de la pel\u00edcula \u201cParasite\u201d<em>, <\/em>2019, por Bong Joon-ho.<\/sup><\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>     En el <em>film<\/em> los Kim hacen malabares para subsistir con trabajos transitorios y mal pagados. Sin embargo, parasitar a una familia de burgueses les da la posibilidad de mejorar sus estatus.&nbsp; Esta pel\u00edcula nos ofrece una secuencia en la que la imagen t\u00f3pica de la inundaci\u00f3n se expresa en toda su potencia en un espacio dom\u00e9stico: el semis\u00f3tano donde habitan los Kim. Las asimetr\u00edas sociales son evidentes en el efecto devastador que tienen las lluvias invernales en determinadas zonas de la ciudad, y en lo que se refiere a los Kim implica el colapso de su espacio, las aguas saturan todo, envases de pl\u00e1stico flotan por todas partes, mientras el padre intenta recuperar algunos objetos de valor. Las tomas en primer plano en las que la c\u00e1mara se sumerge por el vaiv\u00e9n del agua multiplican la sensaci\u00f3n de ahogamiento en el espectador. A continuaci\u00f3n, un plano cenital que abre la toma al resto del barrio muestra c\u00f3mo la inundaci\u00f3n es un problema com\u00fan que obliga a la gente de esta zona a salir de sus casas y pasar la noche en un refugio.<\/p>\n\n\n\n<p>     A pesar de que las im\u00e1genes t\u00f3picas de la inundaci\u00f3n que he localizado se asocian a la devastaci\u00f3n y al castigo divino, tambi\u00e9n puede haber un viraje hacia su opuesto y una habitaci\u00f3n en la que el agua se acumula hasta llegar al tumbado puede tener un prop\u00f3sito vital, amatorio. En <em>Shape of the water<\/em> (2017)<em>, <\/em>Eliza coloca unas prendas en el borde inferior de la puerta para hacer que el agua que ha empezado a correr desde la llave inunde el cuarto de ba\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXd2dcuJ3is7v90MRab1VunLZJfYD6XJJES7IjBhiP5pTlYVORRDwj74Ndc2-V2qsUcfD1LKxfliTCSH62IF6iPRcS6hoRcTjhNT_l-X_QAfGwkjD3ynNLt9IwuNWTHlW4GixWP8qZZ_0KC7fX1psA?key=bkQyxYCJ-3bbEB1WfQkP2A\" alt=\"\" style=\"width:463px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub><sup>Captura de video de la pel\u00edcula \u201cShape of the water\u201d<em> <\/em>(2017) dirigida por Guillermo del Toro.<\/sup><\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>     La escena nos muestra una danza lenta entre el cuerpo de la mujer y el monstruo. Ah\u00ed, en esa inmersi\u00f3n deseada que no se prolongar\u00e1 por mucho tiempo ambos se alejan del mundo y juntos construyen un espacio fuera de la realidad, un lugar donde una mujer y una criatura acu\u00e1tica pueden fundirse en un abrazo.&nbsp; Otra vez los elementos constitutivos de esta imagen t\u00f3pica se enuncian: la inundaci\u00f3n, a peque\u00f1a escala en este caso, y los sobrevivientes que el agua acoge.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>     Ahora bien, tambi\u00e9n me gustar\u00eda explorar la idea de la inundaci\u00f3n llevada a su extremo, pero no porque se trata del movimiento masivo de agua que se lleva todo a su paso, sino nuevamente, porque implica volver la mirada sobre lo m\u00ednimo. En Bagdad (Cap\u00edtulo 7, liturgia, 2018), el videoclip de uno de los temas que componen el \u00e1lbum <em>El mal querer<\/em>, de la cantante espa\u00f1ola Rosal\u00eda, ella interpreta a una mujer que trabaja en un burdel. Agobiada por unos conflictos que parecen ser de \u00edndole amoroso, se encierra en el ba\u00f1o y empieza a llorar. Su llanto no cesa, l\u00e1grima a l\u00e1grima el ba\u00f1o de mala muerte se va llenando de agua salobre. La mujer no se detiene, el agua contin\u00faa elev\u00e1ndose, llega cerca de su cuello y la obliga a luchar para seguir respirando.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXfnPVcvs-aamoCK5OyzJa9e7G-nyJRSuk_YC36xbioakHzBTLmSOxFAe0Xm7P5JN9xVBnaks83K-XwufarWzMeLxBvU2S5p8MwydWStwTTrMtrY2U8l01BWZqQ2f_BaiVDG9VMHPsGRONShBjbMnzo?key=bkQyxYCJ-3bbEB1WfQkP2A\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh7-rt.googleusercontent.com\/docsz\/AD_4nXe--iL-yLCDRMJNep0gGrX8iyAzsuCZIy7acftxHPj5exBEjZJ5KPXSoHX0qJ_MIbZFh-qw9xkWy3OFaVrJ7gntZlnuhJbLxgdiLB2OLi76RDlpWRWnze7ZRiwa7WyPBd-VmIjdbvfCb0YSlopnoQ?key=bkQyxYCJ-3bbEB1WfQkP2A\" alt=\"\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><sub><sup>Capturas de video \u201cBagdad\u201d<em>, <\/em>2018, por Rosal\u00eda.<\/sup><\/sub><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>     La canci\u00f3n nos habla de su dolor: \u201cen el infierno est\u00e1 atrapada\u201d y sobre las oraciones mudas que eleva para escapar de ese estado. La inmersi\u00f3n por completo de su cuerpo en el agua es equivalente a travesar un umbral que la eleva hacia la divinidad. Somos testigo de la transformaci\u00f3n: la mujer que vest\u00eda un atuendo rojo ajustado a sus caderas se convierte en una suerte de deidad cubierta de una t\u00fanica blanca. Las capas de su nuevo atuendo se mueven junto a sus manos que danzan bajo el agua. De igual modo, no se puede ignorar que la melod\u00eda base de este tema proviene de <em>Cry me a river<\/em> (2002)<em>, <\/em>una canci\u00f3n interpretada por Justin Timberlake y que Rosal\u00eda traslada m\u00e1s all\u00e1 de la alegor\u00eda, en su exceso, la vuelve carne. Una vez m\u00e1s la inundaci\u00f3n y quien sobrevive aparecen en escena, alimentan la imagen t\u00f3pica que, con insistencia, ha humedecido estas reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p>     Esta imagen que vuelve a manera de residuo y que puede ser rastreada en ficciones textuales o audiovisuales nos permite entender lo d\u00factil de la inundaci\u00f3n como <em>pathosformel. <\/em>En su interior, la inundaci\u00f3n como un s\u00edmbolo que se reescribe guarda un prop\u00f3sito com\u00fan, ya que el agua que se acumula sobre una ciudad, un pueblo, un barrio, una casa, o el ba\u00f1o de un bar, producir\u00e1 un cambio tras su paso. Ya sea la aniquilaci\u00f3n, la esperanza de volver a comenzar, el proyecto de habitar las ruinas, de navegarlas, de moverse para que el ocio no los devore, ya sea la conciencia de la fragilidad de ser un nadie, la configuraci\u00f3n de un espacio para que los cuerpos se junten o el llanto como un catalizador para devenir otro, el agua tiene el poder de que esa materialidad que toca no vuelva a su estado inicial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>     A trav\u00e9s de este recorrido accidentado con el diluvio b\u00edblico a manera de punto de arranque se ha puesto en movimiento una lectura que ubica a la inundaci\u00f3n como una imagen t\u00f3pica, una f\u00f3rmula que emerge en distintos obras y contextos. Desde la destrucci\u00f3n global hasta la cat\u00e1strofe \u00edntima, el agua se impone como fuerza transformadora: cubre, arrasa, conmueve, reconfigura. A lo largo de este trayecto, el an\u00e1lisis ha revelado que, m\u00e1s all\u00e1 de sus causas o dimensiones, la inundaci\u00f3n conserva siempre un n\u00facleo invariable: las aguas cubriendo un espacio y los supervivientes que salen a flote \u2014precarios, transfigurados, desplazados\u2014 para habitar lo que queda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. Obras citadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Silvestri, Graciela. 2021. <em>Las tierras desubicadas<\/em>. Paisajes y culturas en la Sudam\u00e9rica fluvial. Argentina: EDUNER.<\/p>\n\n\n\n<p>Del Toro, Guillermo. Shape of the water. Estados Unidos: Fox Seatchlight, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda, Gabriel. 2007. <em>Cien a\u00f1os de soledad. <\/em>Colombia:&nbsp; Grupo Editorial Norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Joon-ho, Bong. Parasite. Corea del Sur: Barunson E A, 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosal\u00eda. 2018. Bagdad. Estados Unidos: Sony Music, 2018<\/p>\n\n\n\n<p>Valencia, Leonardo. 2006. <em>El libro flotante de Caytran D\u00f6lphin.<\/em> Quito: Paradiso Editores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">En esta nueva entrega, Ana Mar\u00eda Crespo despliega la imagen de la inundaci\u00f3n como f\u00f3rmula simb\u00f3lica a trav\u00e9s de obras literarias y audiovisuales, revelando su persistencia como figura t\u00f3pica. 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