{"id":1603,"date":"2024-06-20T17:02:55","date_gmt":"2024-06-20T22:02:55","guid":{"rendered":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=1603"},"modified":"2024-06-20T17:02:56","modified_gmt":"2024-06-20T22:02:56","slug":"shakespeare-angel-y-salvador-la-misma-sangre-de-sebastian-cordero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2024\/06\/20\/shakespeare-angel-y-salvador-la-misma-sangre-de-sebastian-cordero\/","title":{"rendered":"Shakespeare, \u00c1ngel y Salvador: La misma sangre, de Sebasti\u00e1n Cordero"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-uagb-advanced-heading uagb-block-269e2f02\"><h2 class=\"uagb-heading-text\">Daniel Montenegro<\/h2><\/div>\n\n\n<p>En primer lugar, vale destacar que la sala abarrotada y la necesidad de los organizadores de anunciar funciones adicionales a las planificadas inicialmente, no solo suponen un \u00e9xito inusual en la escena teatral quite\u00f1a, sino que confirman <em>que Ratas, Ratones, Rateros<\/em> sigue siendo el suceso de mayor recordaci\u00f3n y repercusi\u00f3n de la a\u00fan adolescente historia del cine nacional, no solo por ser un punto de inflexi\u00f3n en el nacimiento de la industria sino, y sobre todo, porque su fuerza narrativa supera, y por mucho, a todo lo que vino despu\u00e9s. Ninguna obra (ni cine, ni literatura, ni nada) reflejan con la agudeza y complejidad de <em>Ratas, Ratones, Rateros<\/em> (a partir de ahora solo <em>Ratas<\/em>) el Ecuador de finales de los noventas, quiz\u00e1s el per\u00edodo m\u00e1s cr\u00edtico y doloroso de la historia republicana.<\/p>\n<p>25 a\u00f1os despu\u00e9s, Sebasti\u00e1n Cordero se arriesga a actualizar el universo de <em>Ratas<\/em> por fuera de la pantalla y sobre las tablas con <em>La Misma Sangre<\/em>. Ah\u00ed, el autor se tomar\u00e1 cerca de una hora y pico de di\u00e1logo puro y duro para contarnos el devenir de los primos \u00c1ngel (sangu\u00edneo guayaco sabido) y Salvador (col\u00e9rico quite\u00f1o sufridor) tras los sucesos del filme estrenado en 1999 pero en el Ecuador contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>La obra empieza con un mon\u00f3logo de \u00c1ngel en medio de una reuni\u00f3n de narc\u00f3ticos an\u00f3nimos (lo hace utilizando al p\u00fablico como c\u00f3mplice, rompiendo la cuarta pared) para confesar que lleva a\u00f1os luchando contra su adicci\u00f3n al bazuco. Tras este vistazo a las entra\u00f1as de \u00c1ngel, se apagan las luces y se escucha un rezo: \u201c\u00c1ngel de la guarda, mi dulce compa\u00f1\u00eda, no nos dejes solos ni de noche ni de d\u00eda\u2026.\u201d.<\/p>\n<p>Cuando vuelve a abrir el tel\u00f3n, salimos del pr\u00f3logo para entrar en el centro del relato que ser\u00e1n una serie de encuentros entre \u00c1ngel y Salvador en la habitaci\u00f3n de una prisi\u00f3n. Con todos los lujos que uno podr\u00eda imaginar de la celda de un caporal en La Roca o La Peni, \u00c1ngel recibe a su primo. Al entrar, Salvador anota los privilegios de \u00c1ngel que cuenta con ducha, televisi\u00f3n, tel\u00e9fono celular y, como no, una cobija de Barcelona. No se han visto desde el 99, cuando \u00c1ngel huy\u00f3 y Salvador se qued\u00f3 con la abuela y dos muertos (su pap\u00e1 y un g\u00e1nster debajo de su cama envuelto en una alfombra).<\/p>\n<p>La desconfianza inicial entre primos r\u00e1pidamente se diluye y a partir de ah\u00ed, con la misma fluidez y qu\u00edmica (y sangre), Salvador y \u00c1ngel reconstruyen los 25 a\u00f1os que los separan. A Salvador lo metieron en cana por el muertito de la alfombra y pudo salir gracias a algunos pactos con las mafias y la ayuda inestimable de un abogado trucho, mientras que \u00c1ngel se cruz\u00f3 el Dari\u00e9n para llegar a los Estados Unidos donde sigui\u00f3 engatusando gente y sobreviviendo a\u00fan sin saber decir otra cosa que good morning, good bye y money. No fue sino la nostalgia lo que le trajo de vuelta al Ecuador donde cay\u00f3 tambi\u00e9n preso inculpado por el mismo muertito de la alfombra.<\/p>\n<p>En fin, di\u00e1logos agridulces que se completan con an\u00e9cdotas que dan cuenta de vidas llenas de desventuras, necesidades, delincuencia y soledad. Pero en el centro de todo, la abuela. Salvador confiesa que hace poco muri\u00f3 dejando las escrituras de un terreno cuyos \u00fanicos herederos son ellos dos y que esa es la raz\u00f3n de su visita, solucionar el tema de la herencia.<\/p>\n<p>Por su parte, \u00c1ngel asegura que la vio hace pocos d\u00edas rezando en la celda. Es verdad, nosotros (el p\u00fablico) la escuchamos. Y ese fantasma shakespeariano de la abuela crece y crece durante la obra, ya no para buscar venganza como en Hamlet o para hacer profec\u00edas como en Macbeth, sino para unir lo que nadie puede separar (ni este maldecido pa\u00eds): la familia.<\/p>\n<p>Si bien la obra cuenta con una subtrama que enfrenta a los primos, pues a Salvador (curtido en sus a\u00f1os de c\u00e1rcel) le ofrecen dinero a cambio de matar a \u00c1ngel quien, a su vez, extorsiona a un exitoso empresario, el inter\u00e9s no est\u00e1 tanto en los grandes sucesos ni en la batalla entre bandas (sobre esto quiz\u00e1s se pudo profundizar algo m\u00e1s, dada cuenta que las bandas resignifican la noci\u00f3n de familia), sino en las peque\u00f1as historias compartidas que los primos van recordando y narrando.<\/p>\n<p>Es en las memorias, sobre todo las infantiles, cuando explota la brillantez del libreto de Cordero y se revelan las capas de profundidad de unos personajes que podr\u00edan estar en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, pero cuya esencia se mantiene indeleble. Ah\u00ed est\u00e1 el otro fantasma y la raz\u00f3n por la que ni Cordero ni nosotros dejamos ir a <em>Ratas<\/em>. Sus personajes est\u00e1n vivos por fuera de la pel\u00edcula y de la obra. Por supuesto, al texto le ayuda enormemente el profundo conocimiento que tienen los actores de los personajes que encarnan.<\/p>\n<p>Finalmente, se agradece el riesgo que toma Cordero al no desconocer la realidad del pa\u00eds y motines carcelarios, fagocitaci\u00f3n de la pol\u00edtica y cabezas voladoras de por medio, nos ofrece un vistazo a la furiosa actualidad del Ecuador de 2024 donde, tal como en el 99, pareciera que solo queda aferrarse al cari\u00f1o.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">En este art\u00edculo para el Blog de F-ILIA, Daniel Montenegro comenta sobre el &#8220;spin-off&#8221; de Ratas, Ratones, Rateros que fue llevado a la escena por el propio Sebasti\u00e1n Cordero.   <\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":1604,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[79,80],"class_list":["post-1603","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica","tag-cine-ecuatoriano","tag-teatro-ecuatoriano"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101.jpg",1289,1036,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-300x241.jpg",300,241,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-768x617.jpg",700,562,true],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-1024x823.jpg",700,563,true],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-1536x864.jpg",1536,864,true],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101.jpg",1289,1036,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-600x400.jpg",600,400,true],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-600x600.jpg",600,600,true],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-1140x916.jpg",1140,916,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En este art\u00edculo para el Blog de F-ILIA, Daniel Montenegro comenta sobre el \"spin-off\" de Ratas, Ratones, Rateros que fue llevado a la escena por el propio Sebasti\u00e1n Cordero.","featured_image_src":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-600x400.jpg","featured_image_src_square":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2024\/06\/ratas-e1718920687101-600x600.jpg","author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog F-ILIA","distributor_original_site_url":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1603","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1603"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1603\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1606,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1603\/revisions\/1606"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1603"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}