{"id":1306,"date":"2023-01-04T19:30:35","date_gmt":"2023-01-05T00:30:35","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=1306"},"modified":"2023-09-21T22:35:03","modified_gmt":"2023-09-22T03:35:03","slug":"una-historia-de-migracion-y-soledades-para-monkey-boy-de-goldman","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2023\/01\/04\/una-historia-de-migracion-y-soledades-para-monkey-boy-de-goldman\/","title":{"rendered":"Una historia de migraci\u00f3n y soledades                                           para Monkey Boy, de Goldman"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n<p><strong>Por Lenin Luis Ponce\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Como con todas las historias de guerra, y quiero decir de las guerras a las que t\u00fa mismo fuiste, no importa cu\u00e1ntas veces las cuentes,<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">nunca tienes la sensaci\u00f3n de haberlo hecho bien del todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">\u2014Francisco Goldman, <em>Monkey Boy<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el Libre Libro 2022, convocado en la plaza principal de la Universidad de las Artes, una de las editoriales extranjeras invitadas fue Almad\u00eda, de M\u00e9xico, cuya representante \u2014y encargada de compartir las novedades del cat\u00e1logo\u2014 era su editora: Patricia Salinas. Con respecto a su oferta literaria, ya hab\u00eda escuchado comentarios acerca del cuidado editorial que los caracteriza en cada una de sus ediciones. As\u00ed pude confirmarlo cuando vi a Patricia presentar, entre muchos otros t\u00edtulos, el trabajo realizado con la antolog\u00eda de pioneras de ciencia ficci\u00f3n <em>Mundos alternos<\/em>, la novela <em>No soy tan zen<\/em>, la narrativa de Francisco Hinojosa, y otros que cuentan con los llamativos y juguetones dise\u00f1os de Alejandro Magallanes<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. De todos esos, el que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue <em>Monkey boy<\/em>, la novela finalista del premio Pulitzer de Ficci\u00f3n 2022, con una portada del autor en colores naranja y morado, y una especie de distorsi\u00f3n entre colorida y caricaturesca de la fotograf\u00eda original. Como me hab\u00eda comentado unos d\u00edas atr\u00e1s Fernando, el editor de este blog, que Almad\u00eda era una de las editoriales que tanto hab\u00edan querido invitar durante las ediciones anteriores, era para m\u00ed casi que obligatorio conseguir \u2014o por lo menos leer, ya que el precio supera con creces mis posibilidades de pasante universitario\u2014 una de sus ediciones m\u00e1s recientes. As\u00ed que, cuando vi que \u00e9l la ten\u00eda, no dud\u00e9 en ped\u00edrsela prestada con la excusa de escribir esta rese\u00f1a.<\/p>\n<p>De Francisco Goldman, su autor, sab\u00eda muy poco. Casi nada m\u00e1s all\u00e1 de su novela cumbre <em>Say her name <\/em>(2011), en la que narra, entre el dolor y la desesperaci\u00f3n, la repentina muerte de su esposa, la escritora mexicana Aura Estrada, en el umbral de su segundo aniversario. Sin m\u00e1s, pens\u00e9 que esta ser\u00eda la oportunidad esperada para leerlo. Rivka Galchen, que no teme en nombrar a Goldman como el <em>Ch\u00e9jov del coraz\u00f3n<\/em>, encuentra esta obra como un acto de redenci\u00f3n por parte de su autor, pues se entiende que Goldman, tom\u00e1ndose licencias literarias, recrea una autoficci\u00f3n que mezcla sus vivencias personales con los dotes y endulces que solo permite la reformulaci\u00f3n hist\u00f3rica de una novela. Ir\u00f3nicamente, es en esta novela que se maneja un juego literario con respecto a la escritura de la experiencia; pues en cierto momento, la madre del protagonista toma con angustia la presencia de un personaje que considera ser basado en ella pese a que representa todo lo contrario.<\/p>\n<p>Por eso Francisco Goldman es casi como un doble literario: Frankie Goldberg, un periodista \u00edngrimo que regresa a Boston despu\u00e9s de un periodo largo de desamparo y vicisitudes tanto personales como pol\u00edticas. En ese encuentro postergado por d\u00e9cadas, vuelve a los lugares de la infancia, ocupados por el dolor de haber sido un ni\u00f1o desplazado, v\u00edctima de la violencia paterna, y de no ser capaz de hallar un espacio propio en ning\u00fan ambiente. Monkey boy, el apodo de su ni\u00f1ez, es el vestigio que queda de esas experiencias; Frankie se identifica, conforme a lo que guarda en s\u00ed mismo de su recuerdo, como un \u00abni\u00f1o con cara de chango<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> (Monkey boy), enfermizo y chiquito\u00bb<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>, trazado por el prejuicio racial y migratorio que rige en el imaginario de los otros (los que ven en \u00e9l a un individuo mestizo, de madre guatemalteca y padre ruso-jud\u00edo). Un <em>Halfie<\/em>, como dice Frankie.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center\">\u00abTres cuartas partes jud\u00edo y tres cuartas partes cat\u00f3lico,<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">me reservo una cuarta parte en secreto para m\u00ed mismo\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Es, por la magnitud de sus historias vivenciales y los afectos que contiene, una novela de personajes. Por lo tanto, no es una sorpresa que el fondo de ella sea, espec\u00edficamente, Bert Goldberg, el padre de Frankie. Mitigar el dolor<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> para el protagonista de <em>Monkey Boy <\/em>es recobrar el acercamiento familiar del que tanto ha huido por a\u00f1os para, finalmente, acercarse a ver el vac\u00edo y las secuelas causadas por la violencia paterna. Uno de los aciertos m\u00e1s grandes de Goldman es la construcci\u00f3n de Bert como un padre de m\u00e9todos y acciones repulsivas y, al mismo tiempo, de contradicciones humanas. La relaci\u00f3n que mantiene con sus hijos, inestable y err\u00e1tica, es solo una m\u00ednima parte de lo que representa el desahogo para este personaje; Bert, fuera de su casa, es un hombre que soporta con crudeza la resignaci\u00f3n del fracaso, la apropiaci\u00f3n de su trabajo, y el escarnio p\u00fablico que le ocasiona ser un hijo ileg\u00edtimo. Por ello, de cara al hogar, y por consecuencia de su propia represi\u00f3n, es un padre desp\u00f3tico e iracundo, pero, en secreto, e incapaz de confesarlo, preocupado por lo que pasa con sus hijos.\u00a0 Pues que un joven del barrio en el que viviste y al que ense\u00f1aste con atenci\u00f3n, aprecio y compromiso a trabajar en el huerto, llore en tu funeral m\u00e1s que tus propios hijos, es un indicador de que algo terrible ha pasado dentro de casa.<\/p>\n<p>A veces el aprecio no tiene por qu\u00e9 venir de la propia familia, y eso lo sabe Goldman. A trav\u00e9s de j\u00f3venes estudiantes que acompa\u00f1an a los Goldberg, el autor demuestra \u2014aparte de la migraci\u00f3n juvenil por un futuro lejos de los pa\u00edses de centroam\u00e9rica para adentrarse en la sociedad de <em>la gente educada<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup><strong>[5]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>\u2014 el enorme soporte emocional necesario para afrontar la soledad causada por el desentendimiento de un infante que apenas puede procesar las jerarqu\u00edas que lo lapidan dentro y fuera de su hogar, como la de las instituciones educativas o, desde otra perspectiva, los c\u00edrculos religiosos. En <em>The Will to change, <\/em>bell hooks afirma, con respecto a la masculinidad, \u00abto create loving men, we must love males. Loving maleness is different from praising and rewarding males for living up to sexist-defined notions of male identity\u00bb<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Esto, que bien juega como ant\u00edtesis del \u00ab\u00bfpero qu\u00e9 castigo puede reformar a un padre?\u00bb, escrito en el separador de p\u00e1ginas que regala Almad\u00eda con el libro, es el punto clave de la novela: la imposibilidad de encontrar afecto para un hombre incapaz de retomar las relaciones interpersonales, encerrado en s\u00ed mismo como espacio seguro.<\/p>\n<p>Los recuerdos con Gisela, su ex-esposa, con quien se divorci\u00f3 hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os; las conversaciones con Lourdes, o Lul\u00fa, la persona con la que intenta conectar sentimentalmente pese a la enorme diferencia de edad entre ambos; el reencuentro con Marianne, su ex-pareja del colegio, su confidente de juventud y amistad perdida despu\u00e9s de d\u00e9cadas; las pl\u00e1ticas y confesiones de otra \u00e9poca con Mar\u00eda, quien cuid\u00f3 a Frankie en cierto momento de su infancia, y es la \u00fanica persona que sabe la raz\u00f3n del agravio paterno; las \u00faltimas instancias con su madre, Yolanda, con respecto a su juventud, a\u00f1os antes de conocer a su padre; y, finalmente, la conversaci\u00f3n en deuda con Lexi, su hermana. Los encuentros con estos personajes ayudar\u00e1n a Frankie a unir las piezas faltantes que, por haberse lanzado a la labor period\u00edstica, hab\u00eda dejado a un lado, a la espera de su regreso. Con ellas, podr\u00e1 encontrarse a s\u00ed mismo, como quien sigue los pasos de su propia biograf\u00eda por concluir.<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00abPero, \u00bfqu\u00e9 es la soledad, en el fondo? \u00bfTiene que doler d\u00eda y noche, tiene que hundirte al menos como una incesante tristeza de baja intensidad, tiene que pegar en serio? Si no, c\u00f3mo es posible que sea verdad, seg\u00fan he le\u00eddo en el peri\u00f3dico, que la soledad cr\u00f3nica es un indicador de muerte temprana, tanto como el colesterol. No estoy deprimido, ni siquiera creo sentirme en verdad desolado. Simplemente he estado solo m\u00e1s tiempo del que hubiera querido\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Pese al tono apesadumbrado de la novela, Goldman no se limita al desconsuelo y atribuye de vez en cuando a su escritura un tono jocoso que, como quien cuenta un pesar a un ser querido, golpea con un comentario ir\u00f3nico despu\u00e9s de narrar un evento penoso. Para contar los sucesos que ocurren en aproximadamente m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, Goldman recurre a constantes elipsis que de vez en cuando pueden marear al lector distra\u00eddo con nombres de compa\u00f1eros de escuela, amigos \u00edntimos y personas que convergen entre las etapas de crecimiento de Frankie. Por eso se divide en los cuatro d\u00edas (jueves, viernes, s\u00e1bado y domingo) de recorrido por Boston, con sus mensajes de texto y llamadas perdidas correspondientes. Goldman, con esta edici\u00f3n, se deja llevar indiferente por lo caprichoso de la memoria y sus recovecos, cuyo fin es, sin pormenores, dilucidar el miedo irracional de la adultez por medio de un encuentro con las inquietudes del pasado. Despu\u00e9s de esta novela uno se siente nada m\u00e1s que un fisg\u00f3n, un lector entrometido y curioso, pero agradecido con los ejercicios del recuerdo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Y si bien es un trabajo que lleva a\u00f1os de coherencia est\u00e9tica y decisiones art\u00edsticas en su l\u00ednea editorial, Magallanes de por s\u00ed tiene una escritura meta-textual que incita a la apreciaci\u00f3n de la poes\u00eda visual. A prop\u00f3sito de ello, invito a revisar <em>\u00bfCon qu\u00e9 rima tima? Retrato de un poeta no muy contento<\/em> (Almad\u00eda, 2011).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Si no recuerdo mal, en una ponencia alguien le pregunt\u00f3 a Patricia Salinas sobre las traducciones o la escritura latinoamericana, con sus modismos y su jerga, de cara al mercado editorial europeo. No lo s\u00e9, pero a mi juicio, con lo que respecta a esta obra, la traducci\u00f3n de Daniel Salda\u00f1a Par\u00eds toma la tradici\u00f3n oral del continente y la coloca frente al lector con el \u00edmpetu de quedar indiferente si el que lo lee es latinoamericano o europeo, porque la literatura puede y debe ser as\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Francisco Goldman,<em> Monkey boy<\/em>, (Ciudad de M\u00e9xico: Almad\u00eda Editorial, 2022), p. 32.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Que es lo que Zambra dice con respecto a la novela. Curiosamente, \u00e9l tiene varios textos que giran en torno a las paternidades, como su obra m\u00e1s destacada, <em>Poeta chileno <\/em>(2020).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Lul\u00fa, una de las protagonistas de la novela, se refiere as\u00ed a los j\u00f3venes de Nueva York, capaces de abrir sus relaciones porque, seg\u00fan ella y lo que ha o\u00eddo, son personas capaces de respetarse por sus <em>buenos valores<\/em> (la cursiva es m\u00eda).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> \u00abPara formar a hombres amorosos, debemos amarlos a ellos. Amar la masculinidad es distinto a alabar y premiar a los hombres por vivir en nociones sexistas relacionadas a su identidad\u00bb.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Por Lenin Luis Ponce\u00a0 \u00a0 Como con todas las historias de guerra, y quiero decir de las guerras a las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":1305,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"yes","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-1306","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31.jpg",1600,1040,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-300x195.jpg",300,195,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-768x499.jpg",700,455,true],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-1024x666.jpg",700,455,true],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-1536x998.jpg",1536,998,true],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31.jpg",1600,1040,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-600x400.jpg",600,400,true],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-600x600.jpg",600,600,true],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-1140x741.jpg",1140,741,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Por Lenin Luis Ponce\u00a0 \u00a0 Como con todas las historias de guerra, y quiero decir de las guerras a las...","featured_image_src":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-600x400.jpg","featured_image_src_square":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2023\/01\/WhatsApp-Image-2023-01-04-at-19.13.31-600x600.jpg","author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog F-ILIA","distributor_original_site_url":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1306"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1499,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306\/revisions\/1499"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1305"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}