{"id":1277,"date":"2022-12-20T19:40:39","date_gmt":"2022-12-21T00:40:39","guid":{"rendered":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/?p=1277"},"modified":"2022-12-20T21:21:27","modified_gmt":"2022-12-21T02:21:27","slug":"flotar-pude-de-gabriela-ponce","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/2022\/12\/20\/flotar-pude-de-gabriela-ponce\/","title":{"rendered":"Flotar, pude de Gabriela Ponce"},"content":{"rendered":"<p>Por Arantxa Araujo<\/p>\n<p>El mar, flotar, maternidad, miedo, orfandad, desaparecer, muerte; aquellas son las palabras e im\u00e1genes con las que me quedo al terminar de leer <em>Flotar, pude.<\/em> Sentimientos de nostalgia, plenitud y desasosiego se arremolinan en cada uno de los relatos, donde el mar es el impulso narrativo que da paso a la reconfiguraci\u00f3n de la memoria, al intentar enlazar esos fragmentos que con el tiempo se han hecho m\u00e1s confusos, y poder conectar el pasado con el presente. En la profundidad de esta masa de agua tan poderosa, como para llevarse una casa, encontramos las vivencias tr\u00e1gicas de estos personajes, sus miedos y su aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Flotar, pude<\/em> (2022) de Gabriela Ponce expone una colecci\u00f3n de cuentos que pretende escarbar en los recuerdos de la infancia, en los eventos desgarradores, en el fin de una relaci\u00f3n, en la primera p\u00e9rdida. Las voces de mujeres, quienes son las narradoras de estos relatos, extraen del mar esas primeras veces que han permanecido como botellas a la deriva por a\u00f1os e intentan reconstruir esas experiencias de desdicha. Desde la belleza, el peligro y la incertidumbre que produce el mar, la memoria flota a pesar de la marea, ya que son marcas de la vida, cicatrices que nos forman.<\/p>\n<p>En \u201cCon esta muerte, en esta vida\u201d \u2014relato que no puedo evitar mencionar\u2014 se detalla el dolor que produce la anunciaci\u00f3n de la muerte, la muerte de un hermano. La sensaci\u00f3n de angustia, negaci\u00f3n y terror ante comunicar el accidente supera al cuerpo, golpea como grandes olas en el coraz\u00f3n de la narradora y se desborda para observar el sufrimiento en todos lados, en el piso, en el techo de la casa. El desconsuelo que se acumula en su interior se esparce en las paredes, explota y sale al exterior, lo mira reflejado en el mundo: \u201cYo, parada frente a esa puerta lista para golpearla y que se caiga la casa entera. Que el cielo se caiga, mam\u00e1, sobre nuestras cabezas perplejas y radiantes\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Sin embargo, solamente frente al ata\u00fad del hermano es cuando se enuncia la verdadera sentencia, se contempla, gracias a esa caja de madera, lo fugaz que es la vida y se implora que la memoria no falle con el tiempo. El deseo de reunirse y abrir el ata\u00fad inunda a la narradora, pero pensar en ver el rostro de su hermano muerto, la hace correr.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Ponce nos plantea una inc\u00f3gnita, \u00bfc\u00f3mo se puede volver a la normalidad despu\u00e9s de la primera muerte? O, \u00bfdespu\u00e9s de decirle adi\u00f3s al piano? \u00bfDespu\u00e9s de perder la casa? \u00bfC\u00f3mo se puede construir esa imagen de la abuela que nunca se conoci\u00f3 con profundidad, esa figura lejana y que ahora se ha ido? En<em> Flotar, pude<\/em> es el mismo dolor donde la vida adquiere sentido. La angustia, la pena o el llanto son entes que existen para reivindicar la vida, son parte de las huellas que dejamos en la arena, prueba de nuestra existencia y de quienes ya no est\u00e1n.<\/p>\n<blockquote><p>(&#8230;) frente a la inmensidad del mar y su estacionamiento arrugado, nosotros miramos lo infinito, nos acostamos arrim\u00e1ndonos en un tronco inmenso, poroso y, en los huecos, nuestras manos depositan arena y palillos secos. Dejaron huellas en el mundo, nuestros cuerpos juntos.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Con una prosa po\u00e9tica cargada de descripciones, Gabriela Ponce ha escrito un libro que \u2014parad\u00f3jicamente\u2014 termina siendo c\u00e1lido e iracundo, violento y pac\u00edfico, en el cual los sentimientos burbujean con intensidad en el pecho, mostrando que el mundo empieza en nuestro interior y se levanta y sale a la superficie. En lo personal, creo que esta contradicci\u00f3n funciona con lo que nos propone, que la vida se reafirma mediante el dolor, que el mar es un soporte de nuestra existencia, y pone de nuestro lado la decisi\u00f3n final: dejarnos hundir o continuar flotando.<\/p>\n<p><strong>Referencia bibliogr\u00e1fica <\/strong><\/p>\n<p>Ponce, Gabriela. <em>Flotar, Pude<\/em>. (Severo editorial: Quito, 2022).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Gabriela Ponce.<em> Flotar, pude.<\/em> (Severo Editorial: Quito, 2022), p. 70.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Gabriela Ponce.<em> Flotar, pude<\/em>, p. 160.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Por Arantxa Araujo El mar, flotar, maternidad, miedo, orfandad, desaparecer, muerte; aquellas son las palabras e im\u00e1genes con las que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":1278,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"yes","footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-1277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-critica"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49.jpg",1600,1032,false],"thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-300x194.jpg",300,194,true],"medium_large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-768x495.jpg",700,451,true],"large":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-1024x660.jpg",700,451,true],"1536x1536":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-1536x991.jpg",1536,991,true],"2048x2048":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49.jpg",1600,1032,false],"gb-block-post-grid-landscape":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-600x400.jpg",600,400,true],"gb-block-post-grid-square":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-600x600.jpg",600,600,true],"post-thumbnail":["https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2022\/12\/WhatsApp-Image-2022-12-20-at-19.36.49-1140x735.jpg",1140,735,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Observatorio","author_link":"https:\/\/ilia.uartes.edu.ec\/blog-f-ilia\/author\/fmontenegro\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Por Arantxa Araujo El mar, flotar, maternidad, miedo, orfandad, desaparecer, muerte; 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